jueves, 31 de diciembre de 2009

Los defensores de los desprotegidos



A la memoria de Barry Horne (1952 – 2001), defensor de los desprotegidos

Luis Álvaro Rincón Rojas es el destacado alcalde del municipio de Mosquera, un pueblito de 63.573 habitantes instalado en el corazón del Departamento de Cundinamarca. Bastante pequeño el municipio, tiene menos habitantes que la localidad promedio de una ciudad mediana. No obstante eso no fue un obstáculo para que el Dr. Rincón Rojas gozara de 15 minutos de una fama extendida por toda la nación. En un video publicado por los noticiarios del país, apareció el destacado alcalde haciendo una promesa que juraba cumplir. Su enérgico discurso, el ímpetu de su carácter y la contundencia de su palabra, le ganaron las vivas del público que le acompañaba. Juró recoger y matar a todos los perros callejeros que el encontrara merodeando por las calles del glorioso pueblillo de Mosquera, aquel que se definiera a sí mismo como “la dulce anfitriona de una gran casta española”.

Cuando Rincón fue elegido en el 2007, representando las toldas del Partido de Unidad Nacional (mejor conocido como el Partido de la U, defensores acérrimos del régimen de turno), seguramente nunca expresó su deseo de librar a Mosquera del asedio permanente de los infernales cuadrúpedos. “Perro que esté en la calle, perro que voy a recoger y a matar”, hubiese sido un buen slogan para la campaña. Fácilmente hubiese conquistado el corazón y los votos del pueblo mosqueruno. Pero sucede que no todos están de acuerdo en que los perros callejeros sean una plaga digna de ser exterminada. Sucede que son muchos los que siguen creyendo en la vieja frase del cajón “el perro es el mejor amigo del hombre”. Quizás el Dr. Rincón no sepa, que así como existen destacados hombres que han jurado aniquilar a cuanto perro callejero recorra las calles del mundo, existen algunos otros que serian capaces de asistir a una guerra con tal de salvarles. Ambientalistas y defensores de los animales se les llama. Y de ellos, unos cuantos han sabido organizarse desde el anonimato para combatir, a través de la vía que sea necesaria, a los más desprotegidos. El Frente de Liberación Animal y el Frente de Liberación de la Tierra son algunos de ellos.

Ambos se caracterizan por ser buenos representantes de una lucha sin líderes. No son organizaciones con jerarquía, no gozan de líderes reconocidos y la mayor parte de sus “combatientes” son anónimos. Consisten en células aisladas, que perfectamente pueden contar con un solo miembro, que realizan acciones de hecho en contra de cualquiera que atentara contra la vida animal. Cualquier persona que emprenda acciones reivindicativas a favor de los animales o por la preservación del medio ambiente, puede reclamar el hecho a nombre de las organizaciones, siempre y cuando no se atente en contra de la vida en cualquiera de sus formas. Se les responsabiliza del incendio a plantas de pieles, granjas y centros de investigación que para sus experimentos se valgan de animales.

A pesar de reivindicar la no violencia en sus luchas, y de respetar categóricamente la vida humana, han recibido el incomodo rotulo de “terroristas”. El FBI en los Estados Unidos les considera a las dos como unas de las más peligrosas organizaciones terroristas del país. Varios de sus miembros enfrentan largas condenas penales por atentar contra la propiedad privada. Retar al capital de manera tan directa siempre trae consecuencias. Pero a final de cuentas, decenas de perros, monos, gatos, pollos y otras alimañas, le deben su libertad al Frente de Liberación Animal y el Frente de Liberación de la Tierra. En esta eterna guerra entre los animales y los seres humanos, ellos liberaron a los vencidos y abofetearon a los vencedores, a aquellos que como el Dr. Rincón, con esa arrogancia que caracteriza a la raza humana, se han creído siempre superiores a los designios divinos de la vida.

...

De esta manera Territorios de Esperanza se despide de este año que esta por culminar. Se despide dejando un pais que camina ciegamente habia el patibulo, y una ciudad cercada por el miedo y la incertidumbre. De manera tal, que el trabajo continua. Seguiremos "desnaturalizando la desigualdad".

jueves, 24 de diciembre de 2009

Nuevos espacios, viejas luchas : los espacios virtuales en la lucha por el reconocimiento


Hace una semana, el Colectivo Calleshortbus, creador y fundador del "blog" del mismo nombre, realizó un conversatorio sobre disidencias sexuales y la trascendencia de los espacios virtuales sobre el tema. Asistieron miembros de la comunidad LGBT, activistas sociales y estudiantes universitarios. Territorios de Esperanza participó del espacio.

Por primera vez en la ciudad se discutió de manera seria, la manera en como el "blog", como un escenario virtual, podia convertirse en un frente de lucha por el reconomiento de los LGBT. Criticas llovieron, elogios por igual, pero todos destacaban la impersonalidad del medio. Para unos, era una manera estrategica de sostener la lucha, sin arriesgarse a pasar por martir. Para otros, una alternativa respetable, pero que le restaba "corporeidad" al asunto, presencia al activista, lo que naturalmente le restaba contundencia a su accionar.

Se puede estar de acuerdo con unos y con otros sin temor a estar del lado equivocado. Inclusive, se puede coincidir en ambas posiciones. En un pais donde los derechos humanos se convierten en una victima mas del conflicto armado, situada en medio de un fuego cruzado entre todos los bandos en disputa, expresarse libremente puede salir caro. Cuando se vive en una sociedad vulgarmente conservadora, confesar que se piensa distinto, puede significar una condena a la exclusión permanente. Luchar desde el anonimato, se convierte entonces en una opción valida, y sobre todo, sensata. Se lucha contra viejos enemigos, con nuevas y sofisticadas armas.

No obstante, el mundo de lo virtual aun no tiene las puertas abiertas a todos sin excepción alguna. Suponer que la abrumadora mayoria de los ciudadanos de este pais de miseria tiene acceso libre a la red, es un atentado al sentido comun. Y dentro de los que tienen acceso libre a la red, resulta dificil esperar que todos gasten los valiosos minutos del ocio en espacios virtuales dispuestos para la opinion. Y mucho menos el colombiano promedio, que suele "navegar" con un rumbo pre-determinado. La hoja de ruta por lo general, se reduce al inevitable "mail", al siempre presente "facebook", a las paginas de sucesos de los principales periodicos amarillistas del pais, y porque nó, a una que otra web porno. Por tal razón, la virtualidad debe trascender de lo inmaterial y trasladarse a los escenarios "reales". En ampliar los frentes de acción radica el exito de cualquier proposito. El Colectivo Calleshortbus cumplió con la misión.

jueves, 10 de diciembre de 2009

El paramilitarismo que Chavez desconoce


Neda Soltan recibió un certero disparo en el pecho que cegó su vida después de una lenta y dolorosa agonía. Sus últimos minutos de vida quedaron registrados en un video que se difundió rápidamente por la red. En él se observa a Neda desplomada en el suelo con la mirada perdida, mientras su padre intenta consolarla haciéndole saber que no había nada por qué temer. Pero Neda no responde, permanece inmóvil, paralizada, completamente en silencio. Intentan reanimarla sin conseguirlo. Finalmente muere con su rostro bañado en sangre que brotaba de sus ojos y su boca. Si tan solo se hubiera quedado encerrada dentro del auto, soportando el calor del verano iraní, aquel paramilitar del Basij no le hubiese arrebatado la vida de un solo disparo.

Neda no ha sido la única víctima del Basij, un ejército paramilitar creado por el Ayatolah Jomeini en 1979 para defender la revolución islámica recién conquistada. Un día antes del asesinato de Neda, Taraneh Musavi, una joven mujer de 28 años, fue detenida por la milicia paramilitar y luego conducida a un lugar desconocido donde fue sometida a múltiples torturas y vejámenes sexuales indescriptibles. Su cuerpo fue hallado unos meses después en la mitad del desierto. Su asesinato, al igual que el de Neda, permanece impune.

Tanto Neda como Taraneh, fueron muertas en el marco de las manifestaciones por la reelección de Mahmud Ahmadineyad en junio del 2009. Ni Neda, ni Taraneh estaban directamente comprometidas en la manifestación. Estaban en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y bajo un régimen político equivocado para cualquiera que quisiera gozar de un mínimo de libertad. El Basij se encarga de limitar esa libertad a los requerimientos de una república islámica que el 1 de abril de este año cumple tres décadas de haber sido proclamada. Tres largas décadas dentro de las cuales el Basij ha sido tristemente célebre por reclutar niños para la milicia, por utilizarlos como carne de cañón durante la confrontación armada con Irak, (bajo la promesa de convertirlos es mártir), y por irrespetar permanentemente los derechos humanos.

Aquel es el paramilitarismo del otro hemisferio desconocido en el nuestro. Solo basta con ser iraní para conocerles, y tan solo basta con ser chavista para desconocerlos. Mientras Chávez se desborda en palabras acusando al régimen colombiano de “paramilitar”, confraterna con el régimen ultraconservador y teocrático de Ahmadineyad. Le relaciona con los mandatarios amigos y lo acompaña en su distanciamiento de los enemigos comunes. Un socialista de la “nueva ola siglo XXI” que pacta con sistemas teocráticos. Socialista dentro de sus fronteras, ultraconservador en su diplomacia.

A continuación añadimos el enlace del video del asesinato de Neda Soltani. Advertimos que las imágenes son extremadamente fuertes. Las publicamos con el único propósito de denunciar los extremos de un régimen teocrático y la ambigüedad de un régimen amigo.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La valentia del regímen


Cuatro fueron los muertos en Cucuta. Cuatro mas fueron las victimas en Barraquilla y otros siete en Cali. Tres casos de asesinatos multiples en el transcurso de dos semanas. Todos tuvieron lugar en varias de las mas importantes ciudades del pais. El ultimo de los casos es inusualmente particular: mientras oraban de rodillas por la memoria de un familiar fallecido, siete de los miembros de la familia Tolosa Carabalí cayeron muertos bajo una lluvia de balas. El pasado 2 de Diciembre, en medio de una extensa caravana acompañada de la Policia Nacional, los supervivientes de la familia fueron a despedir a los suyos; los que fueron lo suficientemente valientes para burlar a la muerte. Y es que salir a las calles de Cali en estos tiempos equivale a colocar la vida en peligro. Tan solo hasta el 26 de Noviembre iban 1625 homicidios, 190 mas que en el año anterior. En Medellin, ha habido un aumento del 76 % en el numero de asesinatos (1846 en comparación con los 1044 homicidios del año anterior), en Bogotá la cifra de muertes ya superó en 100 unidades las cifras del año anterior, en Barranquilla, Cartagena, Sincelejo y Santa Marta, ha habido un aumento porcentual en el numero de muertes que van desde el 25, 6 % en el mejor de los casos (Barranquilla) hasta el exagerado aumento de 61,7 % de la micro - ciudad de Sincelejo. En terminos generales, la violencia homicida se ha apoderado de las principales capitales del pais, donde se concentra el 70 % de la población colombiana. ¿Conclusión? La abrumadora mayoria del pueblo colombiano se halla maniatado por la violencia urbana, mientras el regímen instalado en palacio se regocija de los "valerosos" resultados de la seguridad democratica y se encarga de atormentarle la vida a un muchacho de 23 años tan solo por lanzar una broma a traves del facebook. ¡Valiente regímen!

lunes, 16 de noviembre de 2009

Bogotá, la cosmopolita


Encontrar un vallenato en la banda de radio FM de Bogotá, suele ser tan sencillo como escuchar una champeta en la banda FM cartagenera. Y no se trata de aquellos “ritmos vallenatos” deformados por la mezcla indiscriminada con otros géneros musicales. Me refiero al vallenato clásico, con el que cualquier costeño venido del más remoto rincón del Caribe colombiano podría identificarse. Muy probablemente veinte años atrás, las circunstancias hubiesen sido distintas. Pero de lo que no queda la menor duda, es que Bogotá ha cambiado radicalmente en los últimos años, y cada día mas asume el rol de una urbe verdaderamente cosmopolita.

Sobre sus calles transitan negros, mulatos, blancos, mestizos, indígenas, apropiándose todos del escenario urbano, y por lo menos en apariencia, conviviendo en una respetable armonía. Las parejas interraciales son bastante comunes, y caminan sin necesariamente “ganarse” las miradas de los demás. Esto se debe en gran medida, a las oleadas de inmigrantes venidos de los Llanos orientales, del Caribe colombiano y del Pacifico, han cambiado inclusive, la fisonomía de los nuevos bogotanos.

Los jóvenes particularmente, son el símbolo de la nueva capital. Emos, rastas, punkeros, goticos, metaleros, skin-heads (por fortuna son mucho mas comunes los SHARP y los RASH, jóvenes skin-heads con una abierta ideología anti-racista y anti-facista, que combaten a los nazi-skinheads, de extrema derecha, que han protagonizado algunos actos violentos de racismo y homofobia en la capital), se disputan la identidad juvenil de la ciudad. Algunas ciertamente no pasan de ser modas pasajeras, pero demuestran lo lejos que están los jóvenes de cerrarse a lo alternativo.

El nuevo orden social y cultural de la capital, se debe parcialmente a las políticas oficiales emprendidas por los últimos gobiernos locales. Bogotá sin Indiferencia, el programa bandera de la alcaldía de Luis Eduardo Garzón, ayudó a desmontar parte de las viejas estructuras mentales del bogotano promedio y a calibrar sus niveles de tolerancia. Por supuesto que es mucho todavía lo que resta por conquistar, pero todos estos indicios hacen presumir un mejor porvenir.
Hace unos dias coonversaba con una joven socióloga bogotana (una mulata encantadora, por demás), y me expresaba con una ira contenida su odio a muerte hacia Cartagena. Para ella, Cartagena era una ciudad excluyente, racista, clasista, insoportable, diseñada para ser censurada. El centro histórico, era para ella un terruño atrapado en muros de piedra, y aprisionado por muros mentales, donde una mujer puede ser confundida con una prostituta tan solo por su color de piel. No tuve palabras para decirle lo contrario, tenía toda la razón. Lo que no dejo de preguntarme es en que momento Cartagena dejó de ser vista como la comunidad de brazos abiertos, la progresista del litoral, la ciudad que miraba hacia el Caribe mientras el resto de la “nación” miraba hacia sus adentros… en que momento, Bogotá, la ciudad conservadora, goda, cachaca, encerrada en los Andes orientales, nos robó el privilegio de considerarnos cosmopolitas y de ser admirados, mientras nosotros nos resignábamos a gozar de un odio bien merecido.

jueves, 5 de noviembre de 2009

La siempre compleja naturaleza humana



Aterradores crímenes siguen inundando de sangre los titulares de los principales diarios de la ciudad. Los hechos por si solos, siguen dando cuenta de la total impotencia de la administración distrital para controlar la delicada situación de la seguridad pública. Pero más allá de este de escenario, que ha sido el común denominador desde la instalación misma del nuevo gobierno de la ciudad, una situación en particular complejiza cualquier análisis posible sobre el dilema actual: el evidente salvajismo y el carácter colectivo de algunos crímenes. A inicios del mes de octubre y a finales del mismo, dos homicidios se destacaron precisamente por seguir este patrón: el asesinato de un ciudadano español, brutalmente linchado en un barrio popular de la ciudad a manos de algunos de sus habitantes y el asesinato de un joven a manos de sus propios familiares en otro sector de la urbe. Fueron hechos perpetrados de manera colectiva, nunca premeditados y que respondieron a la ira y a las circunstancias del momento. Por tal razón hechos no solamente ponen de presente la inoperancia del gobierno local por detener el avance de las cifras de homicidios en la ciudad, sino también el carácter tan burdo e impredecible del ser humano. En pocas palabras, los crímenes no fueron cometidos por criminales. Fueron perpetrados por sujetos del común, que un día dejaron de ser ciudadanos corrientes para luego convertirse en salvajes homicidas.


Los acontecimientos que tuvieron lugar en Cartagena en el transcurso del pasado de mes, tienen una morbosa semejanza con los pogromos. Este último no es precisamente, un término natural dentro del vocabulario regular de los cartageneros, pero sí que guarda coincidencias con los hechos anteriormente citados. Los pogromos, son linchamientos multitudinarios, espontáneos o no, dirigidos contra una comunidad étnica o religiosa. Históricamente, este término ha servido para calificar actos antisemitas, cargados de una violencia irracional, en contra de los judíos. El ultimo hecho que pudiera gozar del calificativo de pogromo, fueron los disturbios de la ciudad de Ürümqi, la capital de la región autónoma china de Xinjiang, donde Uigures (la comunidad étnica de la región, de origen turquico) y miembros de la etnia Han (la etnia mayoritaria en China) se masacraron entre sí en el curso de una sola semana en julio del 2009. Las imágenes que llegaban de oriente mostraban los cadáveres esparcidos en las calles de la capital, mientras Uigures enfurecidos retaban a duelo a la policía y miembros de la etnia Han marchaban armados con cualquier instrumento letal que encontraban a su paso.


Los pogromos y los linchamientos acaecidos en Cartagena, guardan en común el dilema que antes habíamos sugerido; la naturaleza brutal, irracional y salvaje del ser humano, la capacidad de convertirse en criminales y en genocidas en cuestión de minutos. Creer en la nobleza de la humanidad, se torna complicado cuando la humanidad se agrede y se mutila a sí misma. Estos homicidas de turno no eran criminales consagrados, no eran mercenarios al servicio de un ejército privado, no eran sociópatas desquiciados; eran personas del común que hoy se convirtieron en dignos representantes de la complejidad de la naturaleza humana.

domingo, 25 de octubre de 2009

A proposito del Bicentenario



Nos importa la ciencia verdadera y la genuina libertad del espíritu. No habrá amenaza que nos haga retroceder. Tampoco lo conseguirá el cierre de nuestras universidades. Se trata de la lucha de cada uno de nosotros por nuestro futuro, por nuestra libertad y por nuestro honor en un Estado consciente de su responsabilidad moral. Manifiesto de los estudiantes de Múnich contra Hitler (1943)

Afirmar que la publicación del Manifiesto Comunista en 1849, pudo haber influido en la inestabilidad política de la Colombia de mediados del siglo XIX, es un sinsentido que solamente puede ser mencionado por un profundo desconocedor de la historia nacional. Lo paradójico es que haya sido precisamente ese “profundo desconocedor” quien cerrara el Encuentro Internacional con Nuestra Historia, un evento que congregó a 25 destacados historiadores locales y forasteros, a discutir sobre los pormenores de la independencia de Colombia, que para el 2010 habrá cumplido 200 años de haber sido iniciada. Pero era obvio que un evento organizado por la Alta Consejería para el Bicentenario, una extensión de la Presidencia de la República, deba ser clausurada precisamente con la intervención del Presidente de la República, indistintamente de su precaria formación en Historia.


La conmemoración del Bicentenario ha sido el evento más propicio para reafirmar la desgastada estabilidad nacional. Asistimos, según lo que la versión oficial afirma, al año 200 de una vida democrática ininterrumpida, donde ha prevalecido la unidad nacional por encima de todas las barreras. El desfile militar del 20 de Julio abandonó las calles de la capital, y desde hace tres años se realiza en los puntos más distantes de la República (Tame, Arauca en el 2009, Leticia en el 2008, San Andrés en el 2007), viejos territorios de frontera, como un intento por destacar una soberanía de la cual es imposible no dudar. Y también es imposible dudar de la manera en cómo se ha instrumentalizado la Historia para beneficio del actual régimen. La conmemoración del segundo centenario de nuestra independencia no podría ser la excepción. Eso apenas razonable. La Historia en cualquier de sus versiones, ha servido para sostener dictaduras, revoluciones, genocidios y sistemas políticos de todo orden. La Historia es la esencia de cualquier constructo ideológico, ninguna propuesta política seria exitosa si no partiera de una reflexión más o menos seria de la evolución de la sociedad humana en el tiempo. Que la clausura del Encuentro Internacional con Nuestra Historia hubiese estado a cargo de la piedra angular del régimen confirma la adhesión de una buena parte de la academia al proyecto político que ha dominado los destinos políticos del país en los últimos 8 años, y que probablemente los siga dominando en los 4 años por venir.


En Colombia hemos pasado de gozar de una academia tímida e ingenuamente neutral, para gozar de una que ha renunciado al disenso y a la crítica. Han optado por acomodarse a los beneficios de la intelectualidad de clase media y víctimas de la ultra-objetividad, estudian a los indígenas sin entenderse con sus luchas de tiempo presente, estudian al obrero sin conocer sus desafíos diarios por la supervivencia, estudian al campesinado sin comprender su devoción por la tierra. Creen estar por encima del bien y del mal, como una especie de oráculos, guardianes de la verdad, capaces de comprender los ritmos de la sociedad tan solo porque creen estar por encima de ella. Se ufanan de su neutralidad y de su distancia con la realidad actual, ya que de lo contrario se contaminarían con el vicio de la subjetividad. Pero como dijera el maestro Josep Fontana, cuando uno como historiador se considera neutral y abandona la critica a un sistema injusto y desigual, se convierte en cómplice de sus crímenes.

sábado, 10 de octubre de 2009

La caida del ultimo bastión: la concesión de playas



Tan solo era cuestión de tiempo para que el último bastión de la resistencia popular cartagenera cayera. Las playas de la ciudad, el último recinto donde aún se manifestaba el ejercicio pleno de la ciudadanía, donde el derecho a la libre circulación no había sido burlado, ha sido finalmente arrebatado y su traspaso al bando contrario, en esta interminable guerra por el derecho a la ciudad, comenzó a ser reglamentado. Un par de semanas atrás, el presidente de la república anunció sus intenciones de entregar las playas cartageneras al sector privado, para que fueran ellas las encargadas de administrarlas y de regular su uso. Quiso dejar en claro, que se entregarían en calidad de “concesión”, y que por lo tanto, se mantendría su carácter público, y el libre acceso a las mismas no sería de ninguna manera vulnerado. Aquella es la versión oficial, y teóricamente se corresponde con el procedimiento original. No obstante, en Colombia, “concesión” supone “privatización”. El estado concede a la empresa privada la libertad de administrar los bienes nacionales, y rara vez interviene cuando la libertad se transforma en libertinaje. No sería ni el primero, ni el último de los casos.

La principal justificación para entregar los territorios de bajamar en concesión, es librar a los turistas nacionales y extranjeros del acoso indiscriminado de los vendedores ambulantes. Valiente excusa para justificar un nuevo acto de segregación social y espacial, en una lista interminable de actos tan antiguos como la existencia misma del turismo en Cartagena. En 1972, en uno de los apartes del Plan de Acción para hacer de la ciudad el nuevo polo de desarrollo turístico del país, se insistía en la recuperación de las playas del sector de Marbella, las playas populares por excelencia, por cuanto su degeneración había obligado a los sectores humildes de la ciudad a que recurrieran a las playas de Bocagrande, perdiendo estas su carácter de “exclusividad”, lo que supuestamente iba en detrimento del porvenir turístico de localidad. Y es que el turismo urbano y la exclusión social parecieran ser hermanos de sangre. El turismo se sustenta en la construcción de una imagen de ciudad que rara vez se corresponde con la realidad. Y si para construir esa imagen es necesario distanciar, segregar o arrojar a los cartageneros a kilómetros de la periferia, con toda seguridad lo harán.

Seguramente las primeras víctimas segregadas serán los vendedores ambulantes. Ellos, los mismos que se ganan el pan de cada día patrullando las playas de la ciudad, bajo el sol abrazador que suele dominar los cielos cartageneros. Los medios de comunicación, las autoridades turísticas, y el cartagenero del común inclusive, se han encargado de criminizarlos. Todos parecieran olvidar que como cualquier otro ser humano, como cualquier otro ser vivo, deben comer para mantenerse con vida. Con el transcurrir de los meses, las playas estarán completamente vetadas para cualquiera que no esté en capacidad de convertirse en consumidor. No habrá nada que lo impida. El gobierno local de turno sospechosamente ha guardado un silencio bastante parecido a la complicidad. No queda la menor duda a cuál de los dos bandos en disputa pertenece. Ni siquiera se puede confiar en la capacidad de respuesta del cartagenero promedio a esta nueva agresión. Somos presa de la imbecilidad natural de los seres adormecidos.

Los cartageneros finalmente debemos comenzar a asumir la derrota. Hemos perdido demasiadas batallas en la guerra por el derecho a la ciudad. Cedimos nuestros barrios, cedimos nuestras calles, cedimos nuestro patrimonio; hemos cedido hasta nuestras almas.


sábado, 26 de septiembre de 2009

El costo de ser distinto: la avanzada homofobica en Colombia


A la memoria de León Zuleta (1952-1993), asesinado por defender su derecho a ser distinto


Vientos de libertad recorren América Latina. Por primera vez en la historia de la región, un país latinoamericano aprueba la adopción de menores de edad por parte de parejas homosexuales. El 25 de Septiembre del año en curso, miles de miembros de la comunidad LGBT marcharon para celebrar una de las más grandes conquistas en su lucha por la igualdad y el reconocimiento. Uruguay no ha sido una excepción a la regla. A pesar de que los avances logrados en los últimos años no alcanzan a superar la trascendencia de la conquista uruguaya, han sido varios los países que han dado pasos importantes hacia una apertura real en torno a la posición social de los LGBT. En años recientes, se han eliminado casi en la totalidad de los países de la región, las leyes que penalizaban y criminalizaban las prácticas homosexuales. Argentina, Chile, Cuba, Ecuador, Panamá, Puerto Rico, Costa Rica, Mexico y Venezuela han marcado una pauta en esta tendencia. Inclusive, Nicaragua, el último reducto en América Latina que aún consideraba a la homosexualidad como un delito, en el 2008 decidió despenalizarla.

A pesar de los claros avances en materia legal, la homofobia pareciera estar incrustada en la conciencia moral del latinoamericano. Brasil y México, ocupan el primer y segundo lugar respectivamente, en la lista de países con los más altos índices de asesinatos relacionados con el “prejuicio sexual”. Sin importar las campañas masivas emprendidas por los gobiernos de turno en ambos países, la homofobia no cede. Y es que el problema de la discriminación y la violencia en contra de los LGBT trascienden de la simple normatividad. Están instalados en rígidos esquemas mentales que no admiten la diferencia y el disenso. Podría pensarse que es natural que en una sociedad profundamente católica, dominada durante décadas por gobiernos de extrema derecha, derecha, centro-derecha, centro-centro, y todas las variaciones políticas del conservadurismo político, la homofobia tenga lugar. Lo complejo del caso latinoamericano es que la homofobia no siempre distingue de credo o de orientación ideológica. La prueba fehaciente de esta realidad es la historia del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, una organización armada que a pesar de haberse definido como “de izquierda”, no tuvo mayores reparos en emprender acciones de guerra en contra de minorías sexuales, a las que ellos calificaban como “lacras sociales utilizadas para corromper a la juventud”. Fueron ellos, quienes en 1989, perpetraron la Masacre de Tarapoto, donde 8 transexuales fueron asesinados por activos del Movimiento en un bar de aquella localidad.

Precisamente por esta clase de antecedentes históricos, las conquistas adquiridas en los últimos años cobran importancia. La uniones civiles entre los homosexuales son comunes en varios países de la región, en ningún país latinoamericano son tenidos por “delincuentes”, y en Uruguay ha iniciado una nueva etapa para la comunidad LGBT. No obstante, son batallas ganadas en una guerra en fragor. En Colombia, la homofobia continúa con vida y sigue en combate. A inicios de año, las principales ciudades del país se inundaron con un panfleto amenazante, que además de condenar a muerte a delincuentes, drogadictos y prostitutas, sentencia a los homosexuales al exterminio. Este mismo año, un intento por crear la primera emisora LGBT en el país, Radio Diversia, terminó con la cancelación parcial del proyecto y el paso al exilio de sus principales gestores. Pero uno de los escenarios más preocupantes tiene lugar en el parlamento de la república. Una fracción pequeña, pero a su vez con una enorme capacidad de manipulación política, nacida en el seno de la derecha y del fundamentalismo cristianismo, ha venido emprendiendo su propia causa en contra de cualquier concesión a favor de los LGBT. Su posición privilegiada dentro de las filas de la derecha colombiana en el poder, les ha permitido hacer retroceder algunos proyectos de ley que contemplaban ampliar las posibilidades de establecer definitivamente la unión civil entre parejas del mismo sexo. Lo que resulta dramáticamente común es el argumento bajo el cual suelen justificar su causa: “la defensa de la familia y la juventud”, los mismos argumentos bajo los cuales seis militantes del Movimiento Túpac Amaru acribillaron brutalmente a ocho transexuales en aquella fatídica noche del 31 de Mayo de 1989.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Placido Domingo y "el derecho a la ciudad"


De haber llegado tan solo un par de minutos antes, no hubiese tenido que presenciar ese evento tan humillante. Estando a punto de conquistar esos cinco metros que nos separaban del otro costado de la plaza, tres hombres delgados colocaron unas vallas de protección para impedirnos llegar al otro lado. Varias personas se apostaron en la esquina intentando sortear la barrera recién colocada, mientras nosotros nos preguntábamos cómo nos liberaríamos del encierro. Los ánimos pronto se fueron caldeando. Los llamados de atención se convirtieron en reclamos, los reclamos en quejas, y las quejas en insultos. Uno de los hombres delgados, con un evidente acento interiorano, fue el único en responder: “Esta orden fue por decreto de su alcaldesa. Vayan y quéjense con la Alcaldía”. Esquivando la cadena de obstáculos, que incluían dos agentes de policía, logramos llegar al otro lado, continuamos con nuestro rumbo, pero con aquella extraña sensación de habitar una ciudad que nos ha sido hurtada.

Aunque el concierto de Placido Domingo estuviera fechado para la noche del 5 de Septiembre, con tres días de anterioridad la Avenida Venezuela, la principal arteria vial del centro de Cartagena, había sido cerrada al tránsito de vehículos públicos o particulares. Un día antes, la Plaza de la Paz, el Camellón de los Mártires, la Plazoleta de Cervantes, el Muelle de Los Pegasos y la Plaza de los Coches fueron parcialmente clausurados al tránsito peatonal. Fue un nuevo capítulo de una novela sin fin en la historia de la ciudad. Los cartageneros debimos tolerar una vez más la usurpación del espacio público, debimos presenciar como la libre circulación, uno de los pilares del “derecho a la ciudad”, era repetidamente vulnerado en el curso de unos cuantos días.


En la noche del 5 de Septiembre, unos pocos privilegiados gozaron de la actuación magistral de Placido Domingo. Dentro del selecto grupo, pocos debieron haber sido cartageneros. Difícilmente, las nuevas clases advenedizas, o la vieja aristocracia de la ciudad, estarían en capacidad de pagar el costo astronómico de las entradas. Esa noche, mientras ese selectísimo grupo de afortunados se deleitaban con las delicadas notas musicales que navegaban en ese entorno de ensueño; los cartageneros, todos aquellos que no asistimos, continuábamos con el curso de nuestras vidas. Unos, dejamos de asistir por no tener el dinero suficiente ni siquiera para cancelar 10 puntos porcentuales del valor real de la entrada. Algunos otros, porque simplemente estamos lejos de entendernos con ese género musical. En nuestro caso, por ambas razones. En todo caso, es imposible no dejar de pensar en que los cartageneros hemos cedido demasiado terreno en una ciudad que cada día menos nos pertenece. Hemos heredado una ciudad a medias, y sospecho, que entregaremos una ciudad completamente raptada.

lunes, 31 de agosto de 2009

Una lección inolvidable: las protestas estudiantiles del 2008 en Cartagena de Indias


Era la madrugada del 6 de Mayo del 2008. Amparados bajo el manto de la oscuridad, los estudiantes ingresaron a escondidas a las instalaciones de la Institución Educativa Ana María Vélez de Trujillo, ubicada en el costado norte de la ciudad de Cartagena de Indias. Al caer la mañana los vecinos de la zona se despertaron con la buena nueva: los estudiantes del "Ana María" se tomaron el colegio para exigir la inmediata remodelación de las instalaciones. 70 estudiantes se atrincheraron tras las puertas de la escuela y exigieron hablar directamente con la alcaldesa de la ciudad, Judith Pinedo. No hubo respuesta alguna. Con el correr de las horas, el panorama se tornaba tenso. Los estudiantes evidentemente cansados por la espera, se volcaron sobre las vías aledañas a la institución e interrumpieron el tráfico vehicular durante horas. 80 estudiantes mas, acompañados de los padres de familia y del profesorado de la escuela, se agolparon sobre la entrada para apoyar la toma. Un intento de la alcaldía distrital por hacerlos dialogar con un intermediario, el alcalde menor de la localidad, terminó en la declaratoria de persona "non grata" para el alcalde menor y en el recrudecimiento de las manifestaciones.

Los estudiantes no paraban de lanzar consignas reivindicando su derecho a la educación indistintamente de su condición humilde. El personero de la escuela, el máximo líder del gobierno estudiantil, lanzaba duras advertencias al poder local: "Si el secretario no quiere que ocurra una desgracia, que nos construya un nuevo colegio", haciendo alusión por supuesto, al deplorable estado de las instalaciones que amenazaban con venirse abajo en cualquier momento. Una reunión definitiva con el Secretario de Educación del Distrito culminó con la toma. El gobierno local se comprometió a adelantar todos los procedimientos necesarios para reubicar a los estudiantes mientras la escuela era reconstruida. Hoy, sobre las ruinas de la vieja escuela ya han iniciado las obras de reconstrucción, pero aún en los restos de la demolida estructura se leen las inscripciones redactadas por los jóvenes, como testimonio de su lucha y de la victoria adquirida.

Los acontecimientos de la escuela Ana María Vélez de Trujillo no fueron aislados. Varias instituciones en la ciudad ya se habían alzado en rebeldía contra la negligencia y el olvido, de la cual habían sido las victimas permanentes. Un año antes, en Mayo del 2007, los estudiantes de la Institución Educativa Manzanillo del Mar, ubicada en un corregimiento cercano a la ciudad, habían mantenido como rehenes a 7 docentes del plantel por un espacio de dos horas, para protestar en contra de la reasignación de los estudiantes a otras escuelas públicas por fuera de su comunidad. Con estos, y otros hechos mas, bastaba para concluir que el 2007 y el 2008 habían representado un inusual renacer del activismo político de los estudiantes de bachillerato en la ciudad de Cartagena. Paradójicamente, también fueron los años en los cuales se hizo más manifiesta la decadencia del movimiento estudiantil universitario de la ciudad.

Tiempo atrás, los estudiantes de la única universidad pública de la localidad habían protagonizado las más enérgicas luchas sociales en la urbe. Aquella universidad se había mantenido en perfecta sincronía con el movimiento estudiantil nacional que abogaba incansablemente por el respeto a la educación pública y a la autonomía universitaria. No obstante, con el correr del tiempo, las repetidas amenazas en contra de algunos líderes estudiantiles, el derrumbe mismo del movimiento y finalmente, la creciente apatía y desinterés total por parte de las nuevas generaciones, fueron minando la fortaleza de la causa. Hoy, las viejas luchas de los estudiantes universitarios se pierden en la memoria de quienes fueron testigos presenciales de su epoca, mientras los estudiantes de bachillerato siguen gozando de los efectos de una lucha victoriosa y bien llevada. Y fueron estos últimos los que dejaron una lección inolvidable para el movimiento estudiantil de Cartagena de Indias: que las luchas por una realidad más justa no pueden fraguarse desde el interior de un claustro mental embadurnado con ideas vacías e inútiles.

sábado, 22 de agosto de 2009

La paradoja de la seguridad democratica


El 21 de Agosto del 2009, la rutina cotidiana del Centro Histórico de Cartagena de Indias resultó ligeramente trastornada. Como si se hubiera instaurado un toque de queda permanente, algunas calles despertaron bloqueadas y sin tránsito vehicular. Agentes de la fuerza pública, fuertemente armados, regulaban el acceso, y a duras penas permitieron por unas cuantas horas, la circulación de personas del común. El motivo no era otro que la visita de Álvaro Uribe, Presidente de la República de Colombia, a la sede central de la Universidad de Cartagena. Todo un operativo de seguridad se desplegó en las inmediaciones del alma matter. Desde las primeras horas del día, decenas de hombres de la fuerza pública se apoderaron de algunas de las calles que estuvieran a menos de 200 metros a la redonda. Después del medio día, se interrumpió definitivamente la circulación de peatones sobre las vías inmediatamente cercanas a la Universidad. Sobre las 4 de la tarde, un helicóptero militar se veía sobrevolar el centro de la ciudad de un costado al otro. En pocas palabras, los cartageneros aquel nublado día de agosto, fueron testigos de un operativo militar digno de cualquier película hollywoodense.

La seguridad democrática se ha convertido sin duda alguna, en la bandera del movimiento reeleccionista en Colombia. Quienes defienden la prolongación indefinida del mandato de Álvaro Uribe, lo defienden sobre la base de los beneficios derivados de su política de seguridad. La "salvaguarda" de la democracia, el libre tránsito sobre las vías de nuestro país y la cercania de una victoria definitiva en un conflicto armado de cinco décadas de vida, se convierten en la carta de presentación de los promotores de la iniciativa, que por supuesto marcha a pasos agigantados. No obstante, lo paradójico es que la seguridad democrática está lejos de ser una política digna de ser admirada. Las repetidas violaciones a los derechos humanos por parte de la fuerza pública, manifestadas en las ejecuciones extrajudiciales, mejor conocidos como “falsos positivos”, que ya sobrepasaron las mil denuncias, y la creciente inseguridad en las ciudades del país, donde coincidencialmente se concentra más del 70 % de la población colombiana, son las grandes paradojas de la seguridad democrática. Pero indudablemente, la paradoja más reveladora de todas, es que a pesar de los supuestos éxitos de su política de seguridad, el Presidente de la República, solo puede sentirse realmente seguro si tiene a media división del ejército velando por él.

sábado, 15 de agosto de 2009

Sobre las bases militares estadounidenses y el sentido común


Una encuesta con tan solo tres participaciones no resulta nada reveladora. Pero más allá de cualquier resultado es imposible renunciar a la discusión sobre lo que existe de por medio. A la pregunta “¿Está usted de acuerdo con la instalación de bases militares en suelo colombiano?”, las únicas tres participaciones respondieron negativamente. Difícilmente este resultado se corresponda con la opinión general del colombiano promedio.

Hasta ahora han sido pocas las alusiones casuales que he escuchado sobre el tema en cuestión. Pero una respuesta en particular, a la misma pregunta, llamó mi atención: “Si, es necesario que las instalen, no ves que Colombia tiene todos los submarinos y los buques en reparación”. Submarinos y buques para afrontar un conflicto armado interno instalado en el corazón de la selva y en medio de las empinadas montañas del país. De momentos, resulta imposible no sospechar que los determinadores de la política internacional de la república seguramente no apelan al sentido común. Bueno… aún bajo la lógica de la lucha en contra del tráfico de estupefacientes toda esta empresa tendría sentido. Pero, ¿Qué sentido tiene admitir el recibo de poderosas aeronaves con letales misiles, que solo sirven en caso de un enfrentamiento aéreo? El congresista colombiano Juan Manuel Galán, en su visita a la base aérea militar de Palanqueros afirmó: “Venimos a ver qué está pasando con esas compras de defensa, especialmente para la Fuerza Aérea y Naval. Miraremos si estos equipos son operacionales o no en caso de un ataque externo […] Venezuela tiene una capacidad aérea mucho mayor a la de Colombia, pues cuentan con aviones con capacidad de atacar puntos estratégicos como refinerías y defensa antiaérea”. Ahora cualquier pregunta sobra. Algunos de los verdaderos móviles de la instalación de las bases militares en territorio colombiano queda al descubierto. Para decirlo en pocas palabras, se quiere hacer de Colombia una trinchera para la lucha en contra de cualquier elemento contrario a los requerimientos de la política norteamericana.

Ahora bien, ¿Qué consecuencias nos representaría a todos nosotros, inocentes miembros de la sociedad civil, que nuestro hábitat se convierta en una zona de guerra? Creo que pocas personas podrían tener una respuesta tan acertada como Phan Thi Kim Phuc. Con toda seguridad les resultará ajeno el nombre. Pero tambien con toda seguridad recordarán la imagen de una niña vietnamita huyendo con la piel desgarrada y con su cuerpo en carne viva, de las bombas de napalm y fosforo blanco que tropas sur vietnamitas dejaron caer sobre su pueblo. Esas mismas tropas que Estados Unidos financió y apoyó en el marco de la Guerra de Vietnam. 37 años después, Phan Thi Kim Phuc todavía guarda sobre su cuerpo las heridas del aquella tragedia. Hoy, desde Canadá, adelanta su propia lucha por el respeto a los niños envueltos en los conflictos armados que se extienden en cada uno de los rincones del planeta. Promueve un mensaje de paz, que por el bien de la sociedad civil colombiana, no debería ser deliberadamente ignorado por nuestros “sabios” dirigentes. La instalación de las bases militares estadounidenses no es solo una violación a los principios de soberanía, no es asunto de partidos; es una clara afrenta al sentido común y al bienestar general del pueblo colombiano.

domingo, 9 de agosto de 2009

El Hotel Ryugyong: Un monumento al pseudo-comunismo norcoreano


Millones de toneladas de concreto, 105 pisos de altura y 3000 habitaciones, todo en una extensión de 360.000 m². El Hotel Ryunyong se alza sobre los cielos de Pyongyang, la capital norcoreana, y se ha convertido con los años en el más imponente monumento a la farsa "pseudo-comunista" de Corea del Norte; una república, autodenominada "comunista", pero que a su vez permitió la instalación de una verdadera monarquía, la "dinastía" heredada por Kim Jong-il, aferrada al poder desde hace varias décadas.

700 millones de dólares fueron invertidos desde la colocación de la primera piedra, cerca de 2% del Producto Interno Bruto de la época. Una cifra exagerada para un edificio, que 22 años después continua inacabado, con pocas esperanzas de ser terminado algún día. Y es a su vez una cifra exagerada, en una economía desastrosa y mal planificada, que vio perder al 10% de su población a causa de la desnutrición, a inicio de la década de los 90's, cuando se sobrevino el derrumbe de la Unión Soviética.

Sobre la capital norcoreana se erigen varios monumentos al "pseudo-comunismo": las enormes avenidas intransitadas, los edificios de una veintena de pisos que solamente están habitados en los dos o tres primeros, la inexistencia total de una verdadera democracia o la pobreza absoluta de una buena parte del campesinado que habita lejos de la capital artificial de la nación. Pero sin duda alguna, el Hotel Ryunyong es una metáfora a la esencia de aquella farsa "pseudo-comunista": un armazón, desprovisto de contenido alguno, inacabado, y que de no ser transformado con toda seguridad se derrumbará por su propia cuenta con el correr de los años.

domingo, 2 de agosto de 2009

IX Seminario Internacional de Estudios del Caribe: construyendo sociedad desde la academia


Creo estar convencido de que no somos pocos los que desconfiamos de la academia. Intelectuales elevados en ostentosas torres de marfil, cimentadas en sus abultados conocimientos, lejos de nosotros los "terrenales"; de nosotros los "mortales". Estudian la sociedad, sin convertirse en parte integral de las mismas. Historiadores que se niegan a trascender de los acontecimientos historicos ya consumados, filosofos renuentes a "aterrizar" el discurso, y linguistas y literatos que son incapaces de ver mas allá de las letras plasmadas en un papel. En definitiva, intelectuales al servicio de un sistema desigual del cual se han convertido en complices, sea por accion o por omisión. Por fortuna, existen propuestas que han logrado vencer la adversidad, la apatia y el desinteres del viciado mundo de la academia. Durante 18 años, el Seminario Internacional de Estudios del Caribe se ha convertido en un escenario de debate y de reflexión que ha logrado derribar los muros de la indolencia y ha puesto al servicio de la comunidad las valiosas contribuciones de una academia realmente comprometida con la conquista de una mejor sociedad. Para esta versión, la novena, el Seminario tendrá una programación alterna directamente en el corazón de las comunidades pobres de la ciudad. Las organizaciones sociales instaladas en aquellos parajes ignorados por la gloriosa dirigencia de la ciudad, tendran la posiblidad de recibir un insumo nada despreciable para seguir emprendiendo sus propios propositos. Durante los proximos cinco dias recibiremos una lección, un ejemplo real, de lo que es construir sociedad desde la academia.

sábado, 25 de julio de 2009

La alcaldia de Judith Pinedo: un año y medio despues


Hoy finaliza la encuesta que lanzamos desde la apertuta de Territorios de Esperanza. El resultado final del conteo de respuestas a la pregunta ¿Como calificas el desempeño de la alcaldesa local de Cartagena, Judith Pinedo? dejó un total de 23 votantes que participaron de la iniciativa, respondiendo de la manera siguiente: Un 17 % calificó la gestión de la mandataria como excelente, un 34 % como bueno, un 30 % como regular y finalmente otro 17 % como ineficiente. Las cifras porcentuales no revelan nada inesperado. A un año y medio de su ascenso al poder, el gobierno de Judith Pinedo se ha movido en un vaiven de altibajos que impiden emitir un juicio certero sobre la calidad de su mando.


Llegó al poder despues de una reñida disputa con los sectores tradicionales de la ciudad que se habian mantenido en el poder durante los ultimos lustros, y que por demas se habian destacado por sonados escandalos de corrupción y de malversación de fondos de todo tipo. Judith Pinedo representó en su momento una alternativa esperanzadora. Una mujer relativamente joven, nacida en el seno de una familia de clase media, lejos de los patriarcados locales, de indudables cualidades intelectuales, cercana a los movimientos y organizaciones sociales de la ciudad, que en su juventud habia coqueteado con el liderazgo estudiantil y que profesaba un discurso democratico, incluyente y reivindicativo. Al alzarse con la victoria dejó ver muestras de una coherencia real entre sus primeros mandatos y su discurso. Conformó un gabinete ampliamente nutrido por mujeres y jovenes, muchos de ellos provenientes de origenes humildes, de ascendencia negra y mulata y que habian gozado de una buena trayectoria en los movimientos sociales de base. Todo se hallaba bellamente enmarcado en un uso alternativo de la memoria historica, donde los negros y mulatos de la ciudad aparecian como los lideres fundacionales de la independencia local y por lo tanto, como los encargados de reasumir las riendas del distrito, para enderezar el camino siempre que fuera posible.


El 1 de Enero del 2008, fue una fecha de jubilo. Por primera vez, una mujer, una lider democrata, "sin pecado concebida", acogia el mando de la ciudad. Enfrentando el embate de la clase tradicional de la ciudad, atrincherada en el Concejo Local del Distrito, hizo prosperar un Plan de Desarrollo (entiendase como la hoja de ruta de la gestión publica del gobierno), por primera vez diseñado y pensado a partir de las propuestas nacidas en el seno de los cartageneros de base. Un ejemplo indudable de participación democratica. Todo marchaba según lo previsto. Pero tan solo un mes despues las cosas comenzaron a cambiar su curso. En la localidad de Pasacaballos, proxima a la ciudad, un año antes se habia confomado un asentamiento tugurial en terrenos privados, pero abandonados a la especulación de la tierra. Eran hombres y mujeres extremadamente humildes que se habian apoderado de los predios ante la ausencia real de cualquier posibilidad de hacerse a un techo digno. La respuesta ante la coyuntura, por parte del gobierno local entrante, otrora destacado por su discurso democratico e incluyente, fue reveladora: valiendose de un uso exagerado de la fuerza, arrazaron la barriada, llevandose a su paso los pocos enseres de familias enteras y desgraciadas por la miseria. Los medios publicaban las imagenes de hombres encolerizados enfrentandose a la fuerza publica, mientras las mujeres huian despavoridas cargando consigo sus pequeños infantes. Pero fue una fotografia, una sola fotografia, fue la que reveló el caracter de la toma: un niño, que escasamente podia tener un poco menos de un año aparecia en los brazos de su padre con los ojos enrojecidos por el contacto con los gases lagrimogenos. Cualquiera que halla experimentado la sensación de hallarse envuelto en una nube de gas lagrimogeno, podrá hacerse a una idea de la agonia sufrida por el pequeño. El gas hizo romper en llanto al infante y al mismo tiempo deshizo en muchos las esperanzas de un establecimiento real de la democracia en la ciudad.


En pocas palabras, la gestión de Judith Pinedo podria definirse como ambigua. Sostiene, y de momentos materializa, su discurso democratico y de inclusión, pero mantiene a su vez, muchas de las viejas formas de exclusión que eternamente han reinado en la ciudad. Coquetea con las organizaciones populares, pero no queda la menor duda de su alianza y de su compromiso con la elite cartagenera, que dificilmente podriamos tildar de "democrata". Agiliza obras modernizadoras para la ciudad, mientras los indices de pobreza no retroceden un solo centimetro. Empodera con su retorica incuyente a los cartageneros de origen humilde, pero no manifiesta un avance real en lucha en contra de la violencia, sin duda alguna una de las peores ausencias de su regimen.


Falta mucho por recorrer todavia hasta el 2011, cuando finalizaria su mandato; año que ademas coincide con el bicentenario de la independencia de la ciudad. Tiene todavia en sus manos la posibilidad de corregir el rumbo de la historia de Cartagena de Indias. Todavia goza de la esperanza y de la confianza de muchos coterraneos. Todavia está a tiempo convertirse en una excepción a la regla y de pasar a la historia como una mandataria realmente comprometida con las necesidades del sufrido pueblo cartagenero; aunque muchos ya nos hayamos comprometido a recordar para siempre aquella imagen del niño bañado en un mar de lagrimas, victima de la ambiguedad de la dirigencia cartagenera.

viernes, 17 de julio de 2009

"Urgencias": reflexiones en torno a un concepto complejo


Un dolor agudo en la parte baja de la espalda le hizo despertar cuando apenas se asomaban los primeros rayos del sol. Como pudo logró vestirse para emprender un corto viaje hasta la sala de urgencias de una de las clinicas de la ciudad. Las manecillas del reloj marcaban las 7 y 50 de la mañana cuando hizo su arribo. Realizó el protocolo de rutina: registrarse ante la recepcionista, verificar los datos y ubicar la historia clinica. Asi empezaba una tortura que se prolongaria por mas tres horas. Desplomada sobre una silla aguardó con paciencia su turno. A las 11 de la mañana pasó a una segunda sala donde fué examinada por un profesional de la medicina, que despues de someterla a un interrogatorio digno de cualquier tribunal de la Santa Inquisición, dictó su diagnostico; cosa que no le tomó mas de cinco minutos. Una enfermera entrada en años, ingresó a la sala con la dosis de la droga recetada, le hizó extender su brazo y sin pronunciar mas de diez palabras le introdujo una aguja reventandole las venas y haciendole derramar a la joven todas las lagrimas que antes habia mantenido contenidas.

Casi cinco horas despues de su ingreso, la adolorida jovencita salió por la puerta principal de la sala de urgencias dejando detras de si, media docena de pacientes que con toda seguridad, tenian por lo menos un par de horas esperando su turno para ser expuestos al Tribunal de la Santa Inquisición. Horas.... en una sala de urgencias el tiempo se cuenta por horas. La Real Academia de la Lengua Española, al definir el concepto de "Urgencias" dice: " Sección de los hospitales en que se atiende a los enfermos y heridos graves que necesitan cuidados médicos inmediatos."O la Real Academia de la Lengua Española está equivocada, o el sistema hospitalario colombiano es exageradamente deficiente y potencialmente homicida. La respuesta no puede ser mas obvia.

lunes, 13 de julio de 2009

Cuando soñar se convierte en privilegio de pocos


Desde que vi los carteles apostados en varias esquinas de la ciudad, invitando a que los transeúntes cerráramos nuestros ojos y a que nos preguntáramos con que Cartagena soñábamos, tuve mis sospechas. En primera instancia, me sorprendió que en la ciudad se le apostara a campañas pedagógicas alternativas, que son ajenas a la tecnocracia y al burdo pragmatismo de la dirigencia cartagenera tradicional. Pero lo que definitivamente despertó mi inquietud, fue que el hecho de que los modelos o actores empleados para la campaña publicitaria parecían todo... menos cartageneros. Hombres y mujeres, en su mayoria, de piel blanca, de apariencia distinguida y de rasgos refinados, que parecían haber sido extraídos de una revista de moda y que no guardan ninguna semejanza con el cartagenero promedio, de ascendencia negra y mulata, originario de las barriadas populares de la urbe. Parecía ser que se identificara al ciudadano en capacidad de pensar la ciudad, con individuos que no descienden de los dos últimos estratos de la escalera social. Por fuera de las intenciones que contenga la iniciativa, cuando se excluye de antemano a quienes se pretende incluir tiene lugar un contrasentido que arruina cualquier empresa, indistintamente de sus propósitos. No entraré en detalles sobre la Cartagena que sueño, tan solo diré que me temo que estamos soñando en sentidos opuestos.

lunes, 6 de julio de 2009

La trampa del "imperialismo"


¿Porque un dirigente de izquierda, un convencido del "socialismo del siglo XXI" como el Presidente de la Republica Bolivariana de Venezuela, Hugo Chavez, se convierte en un aliado estrategico de Mahmud Ahmadineyad, el Presidente de la Republica de Irán, un dirigente ultraconservador de un estado teocratico? La respuesta, los dos comparten un enemigo común: el fantasma del "imperialismo yankee". Ambos son representantes de gobiernos enemistados con los Estados Unidos, y mientras el primero aparece como un futuro miembro del Eje del Mal (Grupo de paises clasificados por los Estados Unidos como defensores del terrorismo), el segundo se ha convertido en residente permanente e inalienable del grupo.

"El enemigo de mi enemigo es a mi amigo", reza el proverbio popular. Y mas que proverbio parece haberse convertido en la norma que hoy rige el curso de las relaciones internacionales. Es asi, como se gestan alianzas de sectores politicos teoricamente irreconciliables. Es asi, como Hugo Chavez, un mandatario que proclama la formación de un estado socialista, como el camino seguro para una sociedad donde prime la tolerancia, el respeto, la igualdad y la libertad, aparece como aliado de Mahmud Ahmadineyad, el mandatario de un estado teocratico que combate el homosexualismo, la liberación femenina o el consumo de alcohol, como crimenes susceptibles de ser pagados con la vida. En apariencia, deberian ser enemigos a muerte, pero terminaron convirtiendose en estrategas de una lucha en contra del "imperialismo yankee", para ellos la figuración en carne viva del mal en la tierra. Este es el punto de inicio del infinito mar de paradojas e incoherencias politicas. Estados Unidos, es en apariencia la meca de la maldad y toda fuerza puesta en su contra, es digna de ser admitida dentro del distinguido circulo de amigos del anti-imperialismo, sin importar la orientación politica que determine la puesta en contra y sin importar si están al servicio o no del sistema hegemonico. Esa es la trampa del "imperialismo" con carta de nacionalidad ... ha convencido a todos de su presencia hasta el punto de legitimar ante miembros de la comunidad internacional a regímenes genocidas como el de Omar Hasan Ahmad al-Bashirm en Sudán e inclusive, a oponerse a la libre determinación de un pueblo como el de Kosovo, cuyo proyecto de independencia fue desconocido por Caracas. Y mientras, las fuerzas contrahegemonicas desperdician su tiempo reparando en la bandera y el escudo nacional del sistema, el capital transnacional se expande desconociendo fronteras, lenguas y razas. Al final se termina luchando en contra de una sombra ... de un enemigo invisible.

domingo, 28 de junio de 2009

Recordando los 40 años de los disturbios de Stonewall: un espacio para la lucha por el reconocimiento gay


El 28 de Junio de 1969, la tolerancia de los homosexuales frente a las agresiones homo fóbicas de la policía de New York llegó a su fin. La redada que las autoridades emprendieron contra los visitantes del bar gay "Stonewall", terminó de manera inesperada. Tras largos años de atropellos, humillaciones y vejaciones un joven transvestido de 17 años marcó una ruptura para la historia: mientras era conducido a la patrulla por el "delito" de expresar libremente su orientación sexual le propinó un fuerte puñetazo al oficial que lo conducía, y que además, no ahorraba en ofensas e improperios en contra del joven. La respuesta exageradamente violenta de la policía contra la agresión, desencadenó una contra respuesta que se tradujo en una lluvia de piedras y botellas en contra de las autoridades que habían profanado su templo.

Los disturbios se extendieron por varias noches, y cuando los ánimos parecían haberse calmado, se desata el inicio de la verdadera lucha por el reconocimiento de la causa gay. A finales del mes de julio nace el Frente de Liberación Gay, como una de las primeras apuestas colectivas dispuestas para la defensa de la causa contra la discriminación y la homo fobia. Su titulo se derivaba de su compromiso simbólico por la lucha en contra del imperialismo reinante en África y Asia, y contra toda forma de discriminación y opresión. Un año después, en 1970, una poderosa multitud se congregó para conmemorar el primer año de los disturbios. Esa cita se mantiene vigente año tras año, y se ha extendido a todos los rincones del globo.

La Marcha del Orgullo LGBT ha sido desde hace 39 años el espacio para liberarse de las ataduras autoimpuestas por la raza humana, pero también debe asumirse como un espacio de denuncia contra las campañas homo fóbicas que cada día parecieran tornarse más violentas y extremistas. En Colombia, entre el año 2006 y 2007, se registraron 67 homicidios de personas integradas a la comunidad LGBT. Se tiene conocimiento además, de cerca de 31 casos de brutalidad policial en contra de los homosexuales sin que ninguno de los casos haya concluido en una sanción en contra de los perpetradores. Los intentos por sacar al aire, la primera emisora LGBT de América Latina, emitiendo desde la ciudad de Bogotá, se vieron coartados cuando las líneas telefónicas de la emisora se vieron inundadas de amenazas de muerte que impusieron un ultimátum para que fuera retirada del aire. A esta aterrorizante secuencia de acontecimientos se suma el asesinato en al ciudad de Cali, a inicios del 2009, de Álvaro Rivera uno de los lideres de la causa LGBT en el país. Un mes antes, un panfleto recorría las principales urbes de la republica donde advertían que los homosexuales serian aniquilados sin compasión alguna.

El problema de la homofobia en Colombia infortunadamente no se reduce al accionar delictivo de organizaciones al margen de la ley. Es un plaga que se extiende y se derrama sobre las bases de la sociedad misma. Congresistas de la republica de orientación ultra cristiana adelantan gestiones para criminalizar el homosexualismo, mientras directoras de escuela expulsan a sus estudiantes por expresar libremente su orientación y las pautas que el corazón les dicta. Si... definitivamente ya es hora de un nuevo "Stonewall"

martes, 23 de junio de 2009

La recuperación del Teatro Adolfo Mejia: un acierto en la politica cultural urbana


Después de largos de años de enriquecer a un disminuido sector de la elite cultural de Cartagena de Indias, el Teatro Adolfo Mejía, una de las obras insignes del primer centenario de la independencia de la ciudad, regresa a manos del gobierno local, precisamente a un par de años de las conmemoraciones del bicentenario. En medio de aplausos, nuevas rencillas y el escepticismo de muchos, este recinto que simboliza el esplendor de la cultura local pasa a la administración del distrito, más de veinte años después de que fuera entregado en ruinas a la empresa privada. En aquellas dos décadas, ellos se encargaron de restaurarlo y colocarlo nuevamente en funcionamiento, con una evidente finalidad lucrativa que durante ese lapsus de tiempo cerró toda alternativa para que los productores populares de la cultura, que tienen como central de acción las barriadas pobres de la ciudad pudieran hacer uso de una obra que fue pensada para el disfrute de la ciudadanía en pleno. Pocos son los cartageneros de las últimas generaciones que han tenido la oportunidad de disfrutar de un evento cultural dentro de un soberbio escenario edificado con lo mejor de la arquitectura neoclásica de la época. Hoy, el distrito de Cartagena tiene en sus manos la posibilidad, y ante todo, el deber de poner a disposición de los habitantes de la ciudad el disfrute de este recinto, sin permitir una vez más que le sobrevenga la ruina y que le reste como última alternativa devolverlo a los sectores privados de la sociedad. Tienen por delante, una empresa realmente, HEROICA.