viernes, 5 de septiembre de 2014

"Ojo por ojo": linchando bandidos en Cartagena



Que la inseguridad se devore a Cartagena no es nada nuevo. Lo que si resulta novedoso es como sus ciudadanos le están haciendo frente al problema. Semana tras semana la prensa registra hechos en los cuales los cartageneros cobran justicia con sus propias manos y capturan, condenan y dictan sentencia a cualquier presunto delincuente pillado infraganti. Turbas de decenas de personas se abalanzan contra el infractor procurando agredirlo tanto y como sea posible. Solo la intervención de la Policía ha impedido que las cosas lleguen a otros extremos. Esta no es mas que la reacción natural de una ciudadanía agotada por la creciente violencia y por la respuesta ineficaz de parte de las autoridades competentes. Ninguna de sus acciones, sean por vía de la fuerza o del dialogo, han llenado las expectativas, y el problema parecería empeorarse cada vez mas. 

La desesperación ha llevado a los cartageneros al limite. La tolerancia y el entendimiento quedan sobrepasados ante el miedo y la ira que genera el acoso permanente de la delincuencia. La falta de caminos ha conducido al recurso temerario de las sociedades donde no reina la consideración entre las partes: la violación sistemática de los derechos individuales. Al presunto delincuente se le niega el derecho a la debida defensa, a un juicio justo, y las instancias son rápidamente evacuadas para dar paso a la apresurada sentencia y la condena. Como norma incontrovertible suenan las voces que justifican los actos amparándose en la inoperatividad de la justicia colombiana y la laxitud de las leyes. Suenan las voces que llaman a que restauren las formas oscuras de la limpieza social, y que se pase por la linea de fuego a cualquiera que haya cometido un delito sin importar su tipo.

¿Que nos da derecho a los ciudadanos a operar como jueces y a ejecutar condenas?¿Que nos garantiza a nosotros que aquellos que huyen de la masa vengadora no son inocentes de los cargos que se le imputan?Si tenemos en cuenta que en las cárceles colombianas no son pocos los que están condenados por delitos que no cometieron, aunque pasaron por un juicio previo en el que expuso todo un material probatorio, ¿que nos hace pensar que estos juicios callejeros y apresurados serán mas certeros?¿Olvidamos que años atrás una enfermera estuvo a punto de ser linchada en el barrio San Francisco cuando se le confundió con una bruja, o que recientemente a un periodista se le iba aplicar el mismo recurso acusándolo de ser un secuestrador de niños, cuando días después quedó claro que todo se trataba de una broma de mal gusto? ¿Cuando fue la última vez que aquellas decididas turbas ciudadanas se propusieron linchar a un político corrupto o a un empresario de fortuna mal-habida? Que cada quien saque sus propias conclusiones.