martes, 13 de abril de 2010

Entre BoBos e izquierdistas: decalogo para su reconocimiento


Territorios de Esperanza cumple hoy un año de vida. No todos los medios virtuales logran conquistar un periodo de vida, que aunque corto, es valorable. Algunos sucumben rápidamente a la desidia, a la pereza, a la necesidad de invertir las 24 horas de vida en su propio sostenimiento, o a la certeza de que este es un hobbie ingrato, sin importancia y sin reconocimiento alguno. No obstante, Territorios de Esperanza ha logrado conformar una pequeña comunidad de "opinadores", que hoy dan debates y se tranzan en discusiones extensas donde cada postura lanza sus argumentos sin caer en el juego de la ambigüedad. A ellos, mas que a cualquier otro, se deben los logros conquistados por Territorios de Esperanza en su primer año de vida.

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Uno de los diálogos centrales en la cinta Los Edukadores, del realizador austriaco Hans Weingartner, es cuando uno de los personajes le cuestiona al otro el hecho de haberse convertido en un burgués convencional después de haber sido uno de los dirigentes del movimiento estudiantil de Mayo del 68 en Alemania. Al cuestionamiento él respondió:

"Eso pasa lentamente, casi no lo notas. Un día abandonas tu viejo carro. Quieres un carro confiable, con aire acondicionado, y garantía. Te casas, creas una familia, compras una casa. Los niños necesitan educación. Eso cuesta dinero... seguridad. Aparecen numerosas deudas, entonces necesitas un oficio para poder pagarlas. Entonces haces lo mismo que ellos hacen. Es cuando un día, para tu sorpresa en las urnas... tu voto conservador."


Fue una manera sencilla de explicar un proceso que suele ser más complejo, y que en algunas ocasiones puede estar motivado por conflictos existenciales difíciles de sobrellevar. Pero en pocos casos funciona así. En la gran mayoría de todos simplemente los viejos rebeldes se dejan arrastrar por la sociedad de consumo y se convierten en ciudadanos de bien, en fieles y eternos espectadores de una realidad que ya no les compromete. Pero muchas veces el proceso no toma tantos años, y no toca esperar hasta el florecimiento de las primeras canas para que las ideologías rebeldes se desdoblen y se adapten a los requerimientos del sistema. Basta inclusive, con hacerse a un título universitario o con que la billetera se engrose con un par de billetes para que la cosa cambie. La primera de las dos es particularmente importante, porque goza de toda esa carga simbólica que la sociedad le reconoce a un titulo profesional. Eso se convierte en un impulso para que el “hijo prodigo” retorne a los brazos de la comunidad, y para que deseche los pensamientos disidentes. Así que para muchos, la rebeldía tan solo les dura 10 semestres de sus vidas. Pero, contrario a lo que se pudiera pensar, estos personajes no son un cero a la izquierda. Como el "lumpenproletariado" de Marx, pueden llegar a desempeñar un papel determinante el escenario político que les rodea, aunque no sean conscientes de aquello.

Se hacen llamar “libre pensantes” o “alternativos”, o en su defecto se inventan cualquier otro calificativo para disfrazar su ambigüedad política. Algunos pocos, los más atrevidos, aunque no necesariamente los mas consecuentes, se llaman a sí mismos “izquierdistas”. David Brooks, los llamó BoBos (burgueses bohemios), para caracterizarlos como ese grupo social en ascenso, plenamente vinculados al capital, aunque gocen de valores contraculturales equiparables a la "bohemia" o al "hippismo". Los han llamado también "izquierda caviar" por su apego a la vida de lujos, aunque proclamen su afiliación a la izquierda política. Llámense como se llamen nadie que haya transitado por los pasillos de una universidad (en las públicas se acentúa mas la presencia) podría negar la presencia de los especímenes. Su comportamiento no varía de ejemplar en ejemplar, y en su hábitat natural son fácilmente identificables. Si está por terminar sus estudios de pregrado y cree no hacer conocido a ningún "libre pensante", "alternativo", "BoBo" o "izquierdista", le aconsejamos revisar la lista de los 10 pasos para reconocerlos:

1. Permanecen en los pasillos y rara vez se les ve en los salones de clases. (Solo la flexibilidad de la educación superior podría como explicar cómo terminan graduándose algunos años después) Son en términos generales, estudiantes promedios nada excepcionales.
2. No hay recital de poesía, proyección de cine, exposición de arte, clausura de evento académico (solo van a la clausura y/o a la apertura, pero rara vez a las ponencias) al que no asistan.
3. Van a una que otra marcha, aunque a veces no tengan claro por qué se marcha.
4. Beben vino en vez de cerveza o ron, que genéricamente están más relacionadas con los sectores populares, y mucho menos con los "bohemio”. Por alguna razón en especial, que todavía no hemos logrado comprender, también asumen que fumarse un porro de marihuana es un "acto revolucionario".
5. Estudian derecho, comunicación social, sociología, ciencias políticas, historia, filosofía, literatura, artes, lingüística, antropología, o cualquier otra carrera en los campos de ciencias sociales y humanas. No se excluye la posibilidad de que provengan de cualquier otro curso de pregrado, pero no todos son dados a gastar tiempo en excentricidades bohemias. Encontrar a un estudiante de medicina es virtualmente imposible.
6. De todo saben un poco. Libran discusiones y debates entre ellos mismos, y de vez en cuando presumen de la "formación" de la que gozan. Nunca ingresan a escenarios académicos reales, donde no suelen tener cabida.
7. No escuchan champeta, vallenato, merengue, ni nada que suene aterrizado y convencional. Lo sustituyen con otros géneros musicales, nunca locales, donde hayan mensajes políticos, aunque sea obvio que se trate de canciones románticas.
8. Veneran a cualquier escritor de culto (los de menos renombre le son desconocidos). No importa la filiación política de cada quien, mientras sean de culto son dignos de su admiración. Saramago, el militante del Partido Comunista Portugués, o Borges, el silencioso cómplice de las dictaduras militares del Cono Sur, les suena lo mismo.
9. Las organizaciones tradicionales de izquierda los adoran. Debido a la pobreza de su formación política, los "BoBos" se vinculan a cualquier cosa que les parezca de izquierda. Las figuras más visibles siempre se alzan con la victoria en los escenarios dominados por los "BoBos". De allí su importancia política. Siempre colocan la balanza de lado de las fuerzas hegemónicas.
10 Y la más importante de todas, en cuanto están por finalizar sus carreras se retiran lentamente del hábitat, se acomodan a su nuevo rol de profesionales, moderan el discurso, se cortan el cabello, se hacen al maquillaje, abandonan el jean por el pantalón de tela y las faldas.... y a la vuelta de algunos años.... SU VOTO CONSERVADOR.

Fotografia: Historico saludo entre Augusto Pinochet y Jorge Luis Borges en 1976