domingo, 28 de junio de 2009

Recordando los 40 años de los disturbios de Stonewall: un espacio para la lucha por el reconocimiento gay


El 28 de Junio de 1969, la tolerancia de los homosexuales frente a las agresiones homo fóbicas de la policía de New York llegó a su fin. La redada que las autoridades emprendieron contra los visitantes del bar gay "Stonewall", terminó de manera inesperada. Tras largos años de atropellos, humillaciones y vejaciones un joven transvestido de 17 años marcó una ruptura para la historia: mientras era conducido a la patrulla por el "delito" de expresar libremente su orientación sexual le propinó un fuerte puñetazo al oficial que lo conducía, y que además, no ahorraba en ofensas e improperios en contra del joven. La respuesta exageradamente violenta de la policía contra la agresión, desencadenó una contra respuesta que se tradujo en una lluvia de piedras y botellas en contra de las autoridades que habían profanado su templo.

Los disturbios se extendieron por varias noches, y cuando los ánimos parecían haberse calmado, se desata el inicio de la verdadera lucha por el reconocimiento de la causa gay. A finales del mes de julio nace el Frente de Liberación Gay, como una de las primeras apuestas colectivas dispuestas para la defensa de la causa contra la discriminación y la homo fobia. Su titulo se derivaba de su compromiso simbólico por la lucha en contra del imperialismo reinante en África y Asia, y contra toda forma de discriminación y opresión. Un año después, en 1970, una poderosa multitud se congregó para conmemorar el primer año de los disturbios. Esa cita se mantiene vigente año tras año, y se ha extendido a todos los rincones del globo.

La Marcha del Orgullo LGBT ha sido desde hace 39 años el espacio para liberarse de las ataduras autoimpuestas por la raza humana, pero también debe asumirse como un espacio de denuncia contra las campañas homo fóbicas que cada día parecieran tornarse más violentas y extremistas. En Colombia, entre el año 2006 y 2007, se registraron 67 homicidios de personas integradas a la comunidad LGBT. Se tiene conocimiento además, de cerca de 31 casos de brutalidad policial en contra de los homosexuales sin que ninguno de los casos haya concluido en una sanción en contra de los perpetradores. Los intentos por sacar al aire, la primera emisora LGBT de América Latina, emitiendo desde la ciudad de Bogotá, se vieron coartados cuando las líneas telefónicas de la emisora se vieron inundadas de amenazas de muerte que impusieron un ultimátum para que fuera retirada del aire. A esta aterrorizante secuencia de acontecimientos se suma el asesinato en al ciudad de Cali, a inicios del 2009, de Álvaro Rivera uno de los lideres de la causa LGBT en el país. Un mes antes, un panfleto recorría las principales urbes de la republica donde advertían que los homosexuales serian aniquilados sin compasión alguna.

El problema de la homofobia en Colombia infortunadamente no se reduce al accionar delictivo de organizaciones al margen de la ley. Es un plaga que se extiende y se derrama sobre las bases de la sociedad misma. Congresistas de la republica de orientación ultra cristiana adelantan gestiones para criminalizar el homosexualismo, mientras directoras de escuela expulsan a sus estudiantes por expresar libremente su orientación y las pautas que el corazón les dicta. Si... definitivamente ya es hora de un nuevo "Stonewall"

martes, 23 de junio de 2009

La recuperación del Teatro Adolfo Mejia: un acierto en la politica cultural urbana


Después de largos de años de enriquecer a un disminuido sector de la elite cultural de Cartagena de Indias, el Teatro Adolfo Mejía, una de las obras insignes del primer centenario de la independencia de la ciudad, regresa a manos del gobierno local, precisamente a un par de años de las conmemoraciones del bicentenario. En medio de aplausos, nuevas rencillas y el escepticismo de muchos, este recinto que simboliza el esplendor de la cultura local pasa a la administración del distrito, más de veinte años después de que fuera entregado en ruinas a la empresa privada. En aquellas dos décadas, ellos se encargaron de restaurarlo y colocarlo nuevamente en funcionamiento, con una evidente finalidad lucrativa que durante ese lapsus de tiempo cerró toda alternativa para que los productores populares de la cultura, que tienen como central de acción las barriadas pobres de la ciudad pudieran hacer uso de una obra que fue pensada para el disfrute de la ciudadanía en pleno. Pocos son los cartageneros de las últimas generaciones que han tenido la oportunidad de disfrutar de un evento cultural dentro de un soberbio escenario edificado con lo mejor de la arquitectura neoclásica de la época. Hoy, el distrito de Cartagena tiene en sus manos la posibilidad, y ante todo, el deber de poner a disposición de los habitantes de la ciudad el disfrute de este recinto, sin permitir una vez más que le sobrevenga la ruina y que le reste como última alternativa devolverlo a los sectores privados de la sociedad. Tienen por delante, una empresa realmente, HEROICA.

jueves, 18 de junio de 2009

El espacio publico urbano: un escenario de lucha para el siglo XXI



El espacio público es sin duda uno de los mejores escenarios en donde se hace manifiesta la ciudadanía y la democracia. Es una espacio físico, de propiedad colectiva, donde todos confluyen sin distinción de clase, ni de raza, y del cual todos se apropian sin extralimitar la propiedad del prójimo; es en definitiva un espacio dispuesto para la integración. Teóricamente es así. No obstante, en la actualidad el espacio público se ha convertido en una de las conquistas materiales del orden capitalista. Paulatinamente, los sectores hegemónicos se han ido apropiando del mismo, con el beneplácito de los gobiernos municipales que participan en complicidad. La consecuencia final se expresa en la privatización del espacio, al cual solo se accede en la condición de “consumidor” y donde el ejercicio de la ciudadanía plena pierde vigor. Los habitantes urbanos que se hallan imposibilitados para asumir el nuevo rol que el sistema les impone como condición para acceder a los espacios físicos de la ciudad, quedan confinados a los espacios privados, lo que conlleva por supuesto al desarraigo y a la fragmentación de la sociedad urbana. Los lazos sociales se disuelven, las distancias se hacen más marcadas y la democracia queda sin el sostén material que antes representaba el espacio público.

Este panorama suele verse agravado por uno de los más devastadores catalizadores del problema del derecho a la ciudad: la industria turística. Turismo y exclusión social, suelen convertirse en sinónimos. Cuando una ciudad es pensada tan solo para el disfrute del forastero – entiéndase también como “consumidor” – los espacios urbanos son dispuestos para tal propósito. Es el proceso de la construcción de una imagen benéfica de la ciudad, a veces irreconciliable con la realidad material. La imagen, ficticia por supuesto, supone la eliminación de elementos que no coincidan con el imaginario soñado, lo que naturalmente conduce a que el habitante popular urbano resulte excluido de la imagen en formación, y de también de la ciudad anhelada. Es así como se establece una cadena de procesos sociales que finalmente derivan en la violación de los más básicos principios de la democracia.

Por tal motivo, el espacio público urbano es un escenario de lucha para los tiempos presentes. Recuperar la ciudad, que antes había sido perdida, es una estrategia para combatir los efectos de un sistema desigual y al mismo tiempo, la punta de lanza para socavar las bases de aquel mismo sistema. Experiencias a lo largo y ancho de América Latina, han demostrado que la lucha por el espacio físico de la ciudad, es un buen punto de inicio para empoderar a los habitantes urbanos y consolidar la convivencia social al interior de los linderos de la ciudad.

miércoles, 10 de junio de 2009

Un heroe anonimo contra la barbarie: "El hombre Tanque"


En la mañana del 5 de Junio de 1989, aquel hombre desconocido se hallaba apostado en la mitad de la vía impidiendo que una poderosa fila de tanques de guerra continuara su curso hacia la Plaza de Tiananmen, donde la noche anterior el ejercito popular chino había masacrado a una multitud de estudiantes que protestaban contra los excesos de la desgastada dictadura comunista. Sobre su identidad poco o nada se conoce. El video que registró el evento y que logró recorrer el mundo algunos días después, muestra como el hombre es sujetado por un grupo de individuos y es finalmente retirado de la escena. De allí en adelante cualquier afirmación que pudiera hacerse sobre el sujeto en cuestión, no son mas que especulaciones. Un diario británico creyó haberlo individualizado, al igual que un tabloide de la isla de Hong Kong, que sostuvo hace un par de años que el héroe desconocido residía exiliado en Taiwan. Otros menos optimistas dicen estar convencidos de que fue ejecutado un par de semanas después de las manifestaciones estudiantiles de la Plaza de Tiananmen.Indistintamente de su final, que puede quedar para siempre envuelto entre las sombras, de lo que no queda de la menor duda es de como acciones individuales y aparentemente aisladas, pueden detonar una verdadera revolución. El legado del "Hombre Tanque", es una muestra para la eternidad, de que aun cuando una golondrina no pudiera hacer el verano, el dia en que una de ellas se atreva a surcar los cielos en medio del mas crudo invierno, ese dia será distinto para muchos.

sábado, 6 de junio de 2009

Los perjuicios de la “tolerancia”


Rodney King, un taxista afro americano, había tenido suficientes problemas con la ley como para reparar en la orden de “pare” que un agente de policía le había hecho en aquella noche del 3 de Marzo de 1991. Resultó detenido por supuesto, y esa detención le garantizó un nuevo enfrentamiento ante las cortes y una brutal paliza propinada por el grupo de oficiales que tuvo a su cargo el procedimiento. Un año después, en abril del 1992, en el juicio que se adelantaba en contra de los agentes bajo el cargo de brutalidad policial, y muy a pesar de la existencia de un video que registraba las agresiones, un jurado mayoritariamente blanco declaró inocentes a los uniformados, desatando así uno de los episodios mas violentos en la historia reciente de los Estados Unidos: los disturbios de la ciudad de Los Ángeles de 1992, que al final de unos cuantos días le habían costado la vida a mas de 50 personas y había dejado miles de heridos, en medio de una efervescencia social marcada por las tensiones raciales contenidas por siglos.


En una noche del 2007, José Guzmán Urrego, un taxista bogotano, recorría las calles de la capital con unas cuantas copas de más. En medio de su odisea, por poco colisiona con la motocicleta de un par de agentes de la Policía Nacional, lo que le valió por supuesto la inmovilización del vehiculo, y una seguidilla de agresiones físicas por parte de ocho uniformados que supieron ensañarse en contra del individuo a pesar de estar completamente sometido y esposado a la motocicleta de los agentes. La agresión coincidencialmente quedó filmada (ver anexos) y salió a la luz pública luego de ser presentada en un noticiario nacional. Al final, los uniformados fueron retirados del servicio activo y se les incluyó en una investigación penal y disciplinaria. Y allí quedó todo. Las calles no se vieron colmadas por ciudadanos que reclamaran mayor respeto por los derechos de la población civil. La Policía Nacional se libró del percance expulsando a sus miembros, sin que se viera comprometida la dinámica interna de la institución o la formación de sus integrantes.


Dos eventos que coincidencialmente guardan muchas cosas en común, pero una enorme y radical diferencia, mas allá de las circunstancias de orden racial que caracterizan al primero. Mientras en nuestro afamado vecino del norte, el rotulo de “ciudadano” basta para que cualquier individuo exija y reclame sus derechos civiles, en Colombia esta categoría es exageradamente abstracta, y para muchos queda reducida a la acción de depositar una papeleta cada cuatro años para elegir al candidato mas carismático, mas atractivo y mejor impulsado por los medios de comunicación. De alguna manera, son “ciudadanos” que se valen de la tolerancia desmedida para regular sus vidas sin sobresaltos y sin mayores contratiempos. La tolerancia en Colombia ha sido inusualmente desviada. No se encuentra al servicio de quienes luchan por la libre determinación o por la preservación la identidad local. La tolerancia se ha convertido en un instrumento para el sostenimiento del status quo, de la desigualdad y paradójicamente, de la intolerancia misma. Toleramos el abuso fiscal al cual se somete regularmente a la población, toleramos, e inclusive llegamos a justificar, las acciones homicidas que la guerrilla y los paramilitares aplican a la sociedad civil, y por si fuera poco, observamos con naturalidad los actos de brutalidad desmedida de las fuerzas regulares del estado. Lo cierto es que los proyectiles disparados sobre los civiles en Colombia, no siempre son tan letales como la desviada tolerancia que hoy día se apodera de nuestras conciencias.



martes, 2 de junio de 2009

Remembranzas


Aquel dia volvi a tenerlos de frente. Habian transcurrido un par de años desde nuestro ultimo encuentro. Adornados con su armadura y con la misma vieja postura que tiempo antes desataba mi indignación. Apostados en un centro comercial de la ciudad, difrazaban a los niños a su imagen y semejanza, mientras repartian volantes donde regalaban un mensaje de paz y esperanza. Jamas crei volver a encontrarme con el ESMAD (Escuadrón Movil Anti - Disturbios), en aquellas circunstancias.Pero asi fué. Y muy a pesar de la coyuntura, y muy a pesar de los años transcurridos, no pude impedir que remembranzas de todo tipo se apoderaran de mis pensamientos. Y recordé... la imagen de jovenes universitarios huyendo a toda prisa y dejando detras de si una nube de gas lagrimogeno. Recordé los ojos bañados en lagrimas y las ropas curtidas por la tierra levantada en la huida. Recordé, las imagenes de los indigenas que enfrentaban las arremetidas con la valentia que historicamente les caracterizaba. Recordé a Nicolas Neira, aquel estudiante que estando envuelto en una nube de gas, vio perder su vida por golpes anonimos. Y recordé, la imagen de Johnny Silva, con su cuerpo destrozado por las balas disparadas bajo el manto de la impunidad. Si... recuerdos, que jamas quedarán el olvido.