sábado, 6 de junio de 2009

Los perjuicios de la “tolerancia”


Rodney King, un taxista afro americano, había tenido suficientes problemas con la ley como para reparar en la orden de “pare” que un agente de policía le había hecho en aquella noche del 3 de Marzo de 1991. Resultó detenido por supuesto, y esa detención le garantizó un nuevo enfrentamiento ante las cortes y una brutal paliza propinada por el grupo de oficiales que tuvo a su cargo el procedimiento. Un año después, en abril del 1992, en el juicio que se adelantaba en contra de los agentes bajo el cargo de brutalidad policial, y muy a pesar de la existencia de un video que registraba las agresiones, un jurado mayoritariamente blanco declaró inocentes a los uniformados, desatando así uno de los episodios mas violentos en la historia reciente de los Estados Unidos: los disturbios de la ciudad de Los Ángeles de 1992, que al final de unos cuantos días le habían costado la vida a mas de 50 personas y había dejado miles de heridos, en medio de una efervescencia social marcada por las tensiones raciales contenidas por siglos.


En una noche del 2007, José Guzmán Urrego, un taxista bogotano, recorría las calles de la capital con unas cuantas copas de más. En medio de su odisea, por poco colisiona con la motocicleta de un par de agentes de la Policía Nacional, lo que le valió por supuesto la inmovilización del vehiculo, y una seguidilla de agresiones físicas por parte de ocho uniformados que supieron ensañarse en contra del individuo a pesar de estar completamente sometido y esposado a la motocicleta de los agentes. La agresión coincidencialmente quedó filmada (ver anexos) y salió a la luz pública luego de ser presentada en un noticiario nacional. Al final, los uniformados fueron retirados del servicio activo y se les incluyó en una investigación penal y disciplinaria. Y allí quedó todo. Las calles no se vieron colmadas por ciudadanos que reclamaran mayor respeto por los derechos de la población civil. La Policía Nacional se libró del percance expulsando a sus miembros, sin que se viera comprometida la dinámica interna de la institución o la formación de sus integrantes.


Dos eventos que coincidencialmente guardan muchas cosas en común, pero una enorme y radical diferencia, mas allá de las circunstancias de orden racial que caracterizan al primero. Mientras en nuestro afamado vecino del norte, el rotulo de “ciudadano” basta para que cualquier individuo exija y reclame sus derechos civiles, en Colombia esta categoría es exageradamente abstracta, y para muchos queda reducida a la acción de depositar una papeleta cada cuatro años para elegir al candidato mas carismático, mas atractivo y mejor impulsado por los medios de comunicación. De alguna manera, son “ciudadanos” que se valen de la tolerancia desmedida para regular sus vidas sin sobresaltos y sin mayores contratiempos. La tolerancia en Colombia ha sido inusualmente desviada. No se encuentra al servicio de quienes luchan por la libre determinación o por la preservación la identidad local. La tolerancia se ha convertido en un instrumento para el sostenimiento del status quo, de la desigualdad y paradójicamente, de la intolerancia misma. Toleramos el abuso fiscal al cual se somete regularmente a la población, toleramos, e inclusive llegamos a justificar, las acciones homicidas que la guerrilla y los paramilitares aplican a la sociedad civil, y por si fuera poco, observamos con naturalidad los actos de brutalidad desmedida de las fuerzas regulares del estado. Lo cierto es que los proyectiles disparados sobre los civiles en Colombia, no siempre son tan letales como la desviada tolerancia que hoy día se apodera de nuestras conciencias.



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2 comentarios:

  1. Es un artículo realmente interesante este, pone sobre el tapete una discusión delicada...
    Claro que antes de hablar de la parte que me pareció más significativa, que fue la del concepto de "Tolerancia", controvertiré algunas cosas:

    Creo que estamos de acuerdo en que la sociedad norteamericana esta años luz de la nuestra en cuanto al ejercicio de la ciudadanía, pero para los casos que se comparan, el factor determinante es el racial (de hecho, los episodios no fueron protagonizados por "vándalos" blancos, sino de raza negra), o sea que no se puede decir "más allá de las circunstancias de orden racial que caracterizan al primero", porque digamos que la magnitud del levantamiento en la ciudad de Los Ángeles es una respuesta a eso "a las tensiones raciales contenidas durante años"... de hecho, no sé si cuando estalla una protesta violenta, esta acción se deba considerar como una acción de la "sociedad civil", más que con el concepto de sociedad civil, una acción como esa esta más cercana a la lucha de los afroamericanos por su inserción igualitaria a la sociedad norteamericana, lucha que siempre ha tenido dos vertientes: una de corte pacifista, y otra de corte violento -cuando señalo, el "no sé", quiero decir que yo tendría que revisar algunos conceptos, pues tengo dudas de lo que estoy señalando-. En todo caso lo que pretendo señalar es que vistas así las cosas el caso del conductor negro norteamericano y la respuesta no son comparables a la del taxista bogotano y la no-respuesta ciudadana.
    Pese a lo anterior la reflexión que se introduce sobre la noción de "tolerancia" me parece muy interesante, y me genera varias preguntas, pues el discurso de la tolerancia es uno de los discursos más fuertes y más promocionados hoy en día -de hecho, yo lo uso mucho cuando hablo de temas políticos y religiosos-... al discurso de la Tolerancia, sus mismos ideólogos, le señalan algunas de sus debilidades o parádojas, una de ellas es "como tolerar al intolerante"... aquí se introduce la idea de la tolerancia como perpetuadora del status quo y de la intolerancia misma. El discurso de la Tolerancia tiene otros tres pecados capitales -que lástimosamente en este momento no recuerdo- los cuales han sido señalados por sus mismos ideólogos (aunque a pesar de ello, estos mismos han reconocido, que es de los mejores discursos a los que podemos aspirar),SI LOS RECUERDO ALGÚN DÍA, LOS REGISTRARÉ AQUÍ.

    Atte,

    William J. Castro-Toppin.

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  2. Señalo que es diferente, o hay una diferencia entre los disturbios de los Ángeles, los disturbios de los "inmigrantes" en Francia en comparación con la protesta en España después del 11-M, creo que para que se pueda considerar respuesta de la sociedad civil, debe ser una respuesta plural sin ningún color o condición específica, por eso las dos primeras me parecen procesos con un componenete distinto. NADA QUE ENCONTRÉ EL ENSAYO SOBRE LAS PARADOJAS DE LA TOLERANCIA, ese artículo, yo lo pegue una vez en el tablero de Meducar.

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