martes, 23 de junio de 2009

La recuperación del Teatro Adolfo Mejia: un acierto en la politica cultural urbana


Después de largos de años de enriquecer a un disminuido sector de la elite cultural de Cartagena de Indias, el Teatro Adolfo Mejía, una de las obras insignes del primer centenario de la independencia de la ciudad, regresa a manos del gobierno local, precisamente a un par de años de las conmemoraciones del bicentenario. En medio de aplausos, nuevas rencillas y el escepticismo de muchos, este recinto que simboliza el esplendor de la cultura local pasa a la administración del distrito, más de veinte años después de que fuera entregado en ruinas a la empresa privada. En aquellas dos décadas, ellos se encargaron de restaurarlo y colocarlo nuevamente en funcionamiento, con una evidente finalidad lucrativa que durante ese lapsus de tiempo cerró toda alternativa para que los productores populares de la cultura, que tienen como central de acción las barriadas pobres de la ciudad pudieran hacer uso de una obra que fue pensada para el disfrute de la ciudadanía en pleno. Pocos son los cartageneros de las últimas generaciones que han tenido la oportunidad de disfrutar de un evento cultural dentro de un soberbio escenario edificado con lo mejor de la arquitectura neoclásica de la época. Hoy, el distrito de Cartagena tiene en sus manos la posibilidad, y ante todo, el deber de poner a disposición de los habitantes de la ciudad el disfrute de este recinto, sin permitir una vez más que le sobrevenga la ruina y que le reste como última alternativa devolverlo a los sectores privados de la sociedad. Tienen por delante, una empresa realmente, HEROICA.

2 comentarios:

  1. No sé, si este texto constituye la respuesta a mi pregunta sobre la administración actual y el manejo del espacio público... pareciera que sí, independientemente de eso, yo quiero transmitir varias dudas respecto a la administración actual, comienzo diciendo que yo en las últimas elecciones voté por Judith Pinedo, Confieso además que fue principalmente un voto anti-Juan C. Gossaín, que desde mi punto de vista podía se un personaje más nefasto para la ciudad, quiere decir, que no del todo me convencía "La Maríamulata", pues percibía en su propuesta unas mezclas, había por un lado como algo de presencia uribista, por el otro algo de política tradicional mezclado con renovación, y grupos no tradicionales de la política... esas eran más que todo sensaciones, yo hoy en día todavía no sé (quizás deba leer un poco más), hacia donde va exactamente esta administración -soy consciente de algunas dificultades que ha tenido para gobernar, en especial una aparente adversión en el concejo-, pero creo que en general esta administración ha nadado de forma bastante regular, por ahí creo que ha intentado hacer algunas cosas a nivel de cultura y educación -lo cual está bien, pero lo que también explica porque gentes de estos sectores les parezca buena la dministración-... es sinceramente hasta ahora desde mi percepción una administración rara, pareciera que le faltara fuerza en algunos sentidos, también he tenido una percepción de debilidadde Judith Pinedo cuando la he visto defenderse frente a los ataques de viejos zorros de la política local... (ahora, tampoco puedo negar que sentí alegría cuando derrotóa Gossaín... me soplo como una brisita interna de renovación -eso si contagiado un poco por la efervescencia mediática-, luego me preocupe cuando hoy que la querían tumbar, y me volví a alegrar cuando la reafirmaron en el cargo en segunda instancia)... sin embargo, no he podido percibir un cambio en la ciudad que haya dejado su administración (dicen los ue la defienden que es que no la han dejado gobernar)... pero yo insisto, esta administración ha aceitado la movida de la cultura con dinero, y eso elixir que es el presupuesto, siempre genera adeptos... con lo cual termino de comprobar que la política -en especial, la local, no escapa a ciertas modus operandis tradicionales- Y que las posibles políticas beneficiosas o populistas, a veces también llevan al lado modos de seguir alimentando el estómago de algunas personas, parece que es una condena de los seres humanos... la elección del mens peor, yo aún aguardo en Cartagena, procesos como los que se han vivido en Bogotá o Medellín.
    (AHORA SIGO PENSANDO QUE GOSSAIN ERA NEFASTO).
    Sobre lo del Teatro (¿Heredia o Adolfo Mejía?: me parece que esto también forma parte de la lucha, el problema es que tienen que quitarle el nombre de Teatro Heredia de la fachada del mismo, y colocar el nuevo, o será que ya lo quitaron y yo aquí hablando paja?)... me parece bien que la cultura popular se apropie de estos espacios, que todo cartagenero pueda entrar, pero ojalá (y probablemente es una de las grandes preocupaciones de la "Derecha", de la "Conservación", del "establecimiento"... el uso, la conservación, y el sosteniemiento del actual estado del teatro cuando se popularice..). Dejo esa inquietud...
    Y también insisto en la pregunta, frente a los sitios que analizamos la otra vez, y en la discusión de espacio público que tuvimos, cuál ha sido la política de la actual administración: "Café del mar, Plaza Santo domingo, Parque de San Diego, Fernández de Madrid, entre otros"... yo personalmente no veo nada nuevo.

    Atte,

    William J. Castro-Toppin.

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  2. Estamos de acuerdo Willian. Este texto no responde a tu pregunta, y en realidad lo pensé como la antesala de un texto que diera a conocer mi posición con respecto al gobierno de Judith Pinedo. La recuperación del Teatro Adolfo Mejia, es un punto a favor dentro de una lista de numerosos puntos negativos. Debo confesar que voté por ella, muy a mi pesar, pero tambien lo hice impulsado por mi temor a que Juan Gossain se alzara con la victoria en una campaña donde no tenia ningun otro rival de peso, por fuera de Pinedo.La gestión de Judith Pinedo, ha gozado de un alto valor simbolico que merece todo tipo de congratulaciones (el nombramiento de lideres populares y academicos en el gabinete distrital, la insistencia en la recuperación y dignificación de lo negro y lo "raizal", la renuencia a aceptar los postulados de la historia oficial, etc), pero que contrasta con una regular gestión en materia de seguridad o con la lentitud y parcial inoperancia de los programas sociales.

    No desconozco su espiritu renovador, bastante ejemplificado en la apertura de espacios democraticos en todos los rincones de la ciudad y en el acercamiento a la comunidad, pero tampoco es posible desconocer su cercania con los sectores mas excluyentes de la sociedad cartagenera; sectores que desean imponer la marcha que mejor les convenga, que supieron acomodar sus fichas dentro del gabinete, y que ademas, estan muy interesado en todo lo que respecta a la tematica de tierras urbanas y espacio publico. Son sectores que viven de la finca raiz y de la industria turistica, y que por lo tanto, se han encargado de mantener en vigencia la "privatización" del espacio publico urbano.

    Creo que no existe mejor caso para ejemplificar el manejo que el gobierno actual le dará al tema de tierras, como el violento desalojo de una barriada de invasión en el corregimiento de Pasacaballos, a menos de un mes de la posesión de la alcaldesa. La fuerza publica, con el beneplacito del gobierno local entrante, arremetió en contra de los pobladores, hasta que finalmente los arrojo fuera de los predios, que debian servir como asiento para la construcción de una carretera pensada para comunicar a la ciudad con uno de los centros turisticos aledaños. Es en definitiva, otro capitulo de una historia que conserva la misma trama.

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