martes, 29 de noviembre de 2011

FARC: dogmatismo escrito con sangre


A Andres Felipe Perez le fue diagnosticado un agresivo cancer terminal cuando apenas contaba con 10 años. Segun los medicos, solo un transplante de riñon podia salvarle la vida. Pero ninguno de sus familiares allegados era compatible con el pequeño. Solo su padre podia donarle el riñon que le salvaría la vida. Desafortunadamente, su padre, Jose Norberto Perez, era un suboficial de la policia que habia sido secuestrado por las FARC justo en el inicio de la fase critica de la enfermedad de Andres Felipe. Solo su liberación hubiese permitido la donación exitosa, y por consiguiente, haber salvado su vida. A pesar de las peticiones y los ruegos del niño, de su madre y de la opinión publica en general, las FARC se negaron reiteradamente a liberar a su "prisionero de guerra", a pesar de que en aquel momento se adelantaban dialogos de paz entre la guerrila y el estado colombiano en la zona de distensión del Caguán. Dilataron tanto la petición, que a inicios del 2001, los medicos a cargo del cuidado de Andres Felipe, revelaron que ya era imposible salvar su vida y que no le aguardaban muchos meses de vida. Las suplicas del niño tomaron otro rumbo. Ahora, imploraba que le permitieran ver a su padre antes de su inevitable partida. Sin embargo, las FARC nuevamente insistieron en su negativa. Finalmente, el 18 de diciembre del 2001, Andres Felipe perdió la batalla contra el cancer, y murio esperando por el retorno de su padre. Él, sería asesinado por las FARC tiempo despues, en un intento frustado de escape. 

Muchos acompañaron el clamor del niño por la liberación oportuna de su papá. Uno de ellos, fué Fidel Castro, el lider historico de la Revolución Cubana y el presidente de Cuba en aquel entonces. Él, de su puño y letra, le escribió una carta al comandante Manuel Marulanda, llamando a la liberación del hombre, por respeto a los principios humanitarios de todo buen revolucionario. Marulanda le respondió, que no se preocupara, que año tras año morian cientos de niños aquejados por el hambre originada por la oligarquía, y que antes que todo, lo mas importante era el triunfo de la revolución. Se dice, que un Fidel Castro visiblemente disgustado dijo: "lo que faltaba, que estos me vengan a dar clases de revolución a mi". 

Una visión apresurada de los actos de las FARC harían pensar a cualquiera que ellos han perdido sus ideales tras casi 50 años de lucha. A diferencia de lo que supone la mayoría, yo particularmente considero que ellos no han perdido sus ideales, y que por el contrario, los conservan intactos a pesar del paso del tiempo. Pero eso no es motivo de celebración. Ese es quizás uno de los peores defectos de la guerrilla, junto al irrespeto permanente a la sociedad civil y al derecho internacional humanitario. El marco ideológico que todavía  mueve a las FARC es anticuado, ortodoxo y dogmático, incapaz de comprender las dinámicas de la realidad actual. Ellos son los herederos de modelos explicativos inútiles para explicar las nuevas formas de exclusión y desigualdad que hoy aquejan al país. Como dice el destacado sociólogo e historiador Daniel Pecaut, las FARC pareciera: "no darse cuenta de los cambios ocurridos en Colombia. Como los pasajeros de dos trenes que se encuentran en una estación, creyeron que se movían cuando en realidad lo que se desplazaba era todo y cuanto los rodeaba." Presa de sus propias confusiones, han alargado un conflicto armado que hoy mas que nunca amerita una salida política, donde las partes involucradas se sienten a negociar, apartándose de posturas dogmáticas e irreconciliables.

Hoy, tras décadas de un brutal conflicto armado, la sociedad civil colombiana sigue encerrada en el fuego cruzado de los actores de la guerra. Todos y sin excepción alguna, desde la guerrilla, pasando por los paramilitares y la fuerza publica, son violadores de los derechos humanos, y han sometido al pueblo a vejaciones innombrables. Los hechos recientes nos demuestran la brutalidad de la guerra. Cuatro secuestrados acribillados, tras mas de 10 años de encierro en la selva, un acto apenas comparable con el encierro prolongado al que someten a los sentenciados a muerte, antes de quitarles la vida, tal como si estuvieran pagando una doble condena.

Fotografia: Andres Felipe Perez en compañía de su madre.

viernes, 11 de noviembre de 2011

El 11 de Noviembre de 1811: memorias de la lucha por la igualdad


A la memoria de Jorge García Usta (1960-2005), quien transformó las fiestas de Noviembre en un evento digno de ser celebrado

La Junta Suprema de Gobierno se hallaba reunida en ese momento dentro de los muros del Palacio de Gobierno. De repente, un grupo numeroso de hombres armados, negros y mulatos en su mayoria, liderados por Gabriel Gutierrez de Piñeres, Pedro Romero e Ignacio Muñoz, irrumpieron en la sala exigiendole a los miembros de la Junta la firma de una declaratoria de independencia absoluta de la corona española. Mientras tanto, un grupo de artesanos y milicianos provenientes del arrabal de Getsemaní se habían apoderado del armamento ubicado en las bodegas de la ciudad y ahora se organizaban para salir a tomarse las calles. Sin mas remedios que acceder a las exigencias, y con las masas populares en las afueras del Palacio demandandolo, los miembros de la Junta Suprema finalmente accedieron y procedieron a declarar la independencia absoluta del Estado Soberano de Cartagena de Indias. Ese 11 de Noviembre de 1811, Cartagena se convirtió en la primera ciudad del Virreinato en proclamar su separación definitiva del imperio español y el desconocimiento total de cualquier injerencia por parte de una potencia extranjera. Detrás de esta iniciativa se encontraban desde un primer momento, los negros y mulatos del barrio Getsemaní.

Desde los primeros acontecimientos de la independencia ocurridos desde junio de 1810 a noviembre de 1811, los sectores populares tuvieron un protagonismo sin precedentes en la historia de la ciudad. Las élites eran incapaces de contener a las masas, y debieron negociar con sus dirigentes para controlar los hechos y orientarlos hacia sus propios intereses. Sin embargo, los habitantes de los sectores populares regularmente procedían con total autonomía, sin que las élites pudieran hacer mayor cosa para detenerles. Para inicios del siglo XIX, existían sectores sociales prósperos y altivos que habían estado escalando posiciones en la rígida sociedad colonial, fuera a través de la milicia o del gremio de artesanos. Mientras iban ascendiendo, sus aspiraciones iban acrecentándose. El anhelo de la igualdad y el deseo de convertirse en ciudadanos en pleno ejercicio de sus derechos, indistintamente del color de piel, fueron los móviles que los llevaron a involucrarse en los hechos que finalmente condujeron a la independencia. Tras el 11 de Noviembre de 1811, se integraron al gobierno republicano, y a través de la Constitución del Estado de Cartagena de 1812, garantizaron el ejercicio de la ciudadanía para todo hombre sin distinción de raza. Esto hizo de la sociedad cartagenera una sociedad adelantada a su época, y sentó un precedente para el resto del país que apenas iba en procura de consolidar la independencia absoluta.

La sociedad cartagenera del siglo XIX es una sociedad de matices. Mientras la norma desconocía la existencia de razas y proclama la igualdad entre los hombres, las estructuras socio-culturales heredadas de la colonia seguían imponiendole limites a la construcción de una sociedad enteramente democrática y liberal. Esto no fue impedimento para que sucesivas generaciones de afrodescendientes ocuparan lugares privilegiados en la estructura social, económica y política de la Cartagena del siglo XIX. Gracias a la obra de historiadores como Alfonso Munera, Aline Helg, Marixa Lasso, Raul Roman, Javier Ortiz, Jorge Conde y Francisco Florez, hoy sabemos que los descendientes lejanos de aquellos africanos traídos en condición de esclavitud, fueron parte activa de la sociedad republicana, y se valieron de cualquier recurso para hacer sentir su presencia. Desde Pedro Romero, un artesano mulato que desempeñó un papel central en la primera independencia de la ciudad, fueron muchos los afrodescendientes que figuraron en la vida publica de Cartagena, de la región y del pais. Al lado de Romero, se encuentran hombres como Jose Prudencio Padilla, Mauricio Romero, Manuel Ezequiel Corrales, Manuel Pajaro Herrera, Francisco Vargas Velez y Francisco Obregon. Practicamente todos debieron lidiar con las barreras de una sociedad que se resistía a cambiar, pero que tampoco pudo evitar que los afrodescendientes apelaran al derecho a la igualdad conquistado por sus antecesores en la gesta independentista, para reclamar lo que por norma les pertenecía: la condición de ciudadanos.

200 años después del 11 de Noviembre de 1811, la sociedad cartagenera sigue estando regida por viejas normas y costumbres que recuerdan los tiempos grises de la colonia. El racismo, la exclusión y la segregación, junto a la homofobia y otras nuevas formas de discriminación, siguen polarizando una sociedad que se resiste a la igualdad. Sin embargo, nuestra historia nos demuestra que nada es imposible entre el cielo y la tierra, y que la lucha de los negros y mulatos en 1811 es un precedente de cuanto es posible cuando las masas se organizan para demoler estructuras sociales anacrónicas que cuestionan el derecho universal e innegociable a la igualdad.

P.D: Desde el 15 de Noviembre, y en el marco de la conmemoración del bicentenario de la Independencia de Cartagena, se adelantará en el Teatro Adolfo Mejía el "Seminario en el Bicentenario de la Independencia de Cartagena", organizado por el Instituto Internacional de Estudios del Caribe de la Universidad de Cartagena y el IPCC de la Alcaldía de Cartagena. El evento contará con la asistencia de destacados historiadores que debatirán sobre distintas interpretaciones de la independencia en distintos rincones de América Latina.  La entrada es totalmente libre.

Imagen: "La historia es nuestra caballero" de Nelson Fory. www.pedroromeroviveaqui.blogspot.com

lunes, 24 de octubre de 2011

¿Donde está la franja blanca?


En 1996, Colombia atravesaba por una profunda crisis economica, social y politica. Los efectos devastadores del neoliberalismo comenzaban a sentirse a través del cierre repetitivo de empresas y el despido de sus trabajadores. La guerrilla y los paramilitares luchaban por apoderarse del campo y la ciudad, mientras ciudadanos inocentes caian victimas del fuego cruzado. La maquinaria de la guerra era exitosamente  alimentada por el narcotrafico, que a su vez se infiltraba en la dirigencia politica del pais. En ese año, el escritor tolimense Willian Ospina publicó un emotivo ensayo titulado "¿Donde está la franja amarilla?". Allí intentó encontrar los origenes de la crisis que azotaba al pais, analizando la larga historia del bipartidismo y de su incapacidad para corregir el violento destino de Colombia. Al final, en las ultimas palabras del ensayo, decía: "Y hay una pregunta que nos está haciendo la historia: ahora que el rojo y el azul han dejado de ser un camino,  ¿donde está la franja amarilla?" El rojo y el azul representaban los partidos tradicionales que habian conducido al pais al estado de postración en el que se encontraba, mientras el amarillo, el otro color del pabellón nacional, representaba la esperanza ausente del cambio. 

Cartagena atraviesa en el 2011 por una situación bastante similar a la de Colombia en 1996. La informalidad sigue siendo la principal forma de vinculación laboral de los cartageneros. La inseguridad es ya incontenible y se extiende como el cancer por todos los rincones de la ciudad, mientras el caos y la anarquia se apoderan de las calles y avenidas. Cartagena se ha convertido en una ciudad intolerable. Sus habitantes se esfuerzan por continuar la marcha dia tras dia, pero la situación tan desmejorada les está consumiendo las ganas. No abandonan las esperanzas, por supuesto, y al calor de las proximas elecciones regionales, se reunen en torno a las distintas candidaturas esperando encontrar una salida definitiva a la crisis. Pero, ¿que hay detras de cada candidato y hasta que punto representan la salida al oscuro tunel que atravesamos?¿Hasta que punto dichas candidaturas rompen con los esquemas tradicionales que han hecho de Cartagena lo que es hoy? Basta con repasarlas una tras una, para suponer lo que nos espera:
  • Campo Elias Terán, goza del respaldo del uribismo "trasnochado" de la ciudad y de sectores economicos privilegiados, escasamente identificados con el transcurrir diario de los cartageneros del común. Detras de su retorica populista, se esconde una campaña  sobrefinanciada, y de las cuales no se tienen cuentas claras.
  • Maria del Socorro Bustamente es la apuesta de los sectores politicos tradicionales, que se niegan a abandonar las curules del Concejo y que pretenden recuperar el Palacio de la Plaza de la Aduana.
  • Dionisio Velez, es el joven heredero de las viejas elites conservadoras locales. No tuvo reparos en aliarse a Miguel Raad (quien no amerita presentación alguna), cuando este declinó su aspiración a la Alcaldia. 
  • Jhonny Romero, a pesar de sus propuesta inusuales e ineditas, viene con un desafortunado aval del Movimiento Politico Afrovides, calificado por la Corporación Nuevo Arcoiris como "una ventana para efectos electorales" y de "alianzas sospechosas".
  • Carlos Diaz Redondo fue alcalde de la ciudad y se halla envuelto en inconsistencias derivadas de su primer mandato, que por poco le costaron su candidatura. Quedó practicamente a la deriva cuando militantes del partido que lo respalda, el Partido Verde, decidieron apoyar publicamente a Dionisio Velez. 
Cartagena dificilmente puede aspirar a un cambio radical en su rumbo. Ninguna candidatura representa un destino distinto para la ciudad. El panorama en la Gobernación no es distinto. Juan Carlos Gossain o Rosario Ricardo son caras distintas de la misma moneda: la derecha politica en cualquiera de sus formas intentado disputarse el patrimonio del cual han gozados por decadas. Dionisio Miranda, el candidato del Polo Democratico, aparece haciendo proselitismo con candidatos de agrupaciones politicas que firmaron la Unidad Nacional de Juan Manuel Santos (del Partido Verde, para ser mas especificos), en lo que constituye una burla a los principios fundadores del unico partido opositor del pais. No existen entonces alternativas reales e incuestionables al continuismo. 

En esta ocasión no creo en candidaturas, ni en lideres, ni en partidos. Por el contrario, creo en una sociedad civil organizada, altiva e incorruptible, dispuesta a recuperar la ciudad y a reeducar al ciudadano. Creo en los movimientos sociales haciendole frente a la inequidad y cuestionando sin reparos y limitaciones el orden desigual que opera en Cartagena. No estamos condenados a un destino irreparable. Nuestra salvación está en nuestras propias manos; en los brazos de las masas populares. No podemos olvidar que mientras nuestros estudiantes alzan sus voces por la defensa de la universidad publica, los candidatos guardan silencio como si nada aconteciera. Tampoco podemos olvidar que mientras los trabajadores de Pacific Rubiales luchaban en procura de sus derechos laborales violentados por la empresa, Campo Elias se enorgullecia de su supuesta amistad con la institución. La sociedad civil nada puede esperar de esos candidatos. Su salvación es patrimonio exclusivo de sus propios actos. Es hora de rebelarnos en contra de los esquemas tradicionales. Es hora de corregir la marcha. Sin opciones frente a nosotros, la historia nos pregunta: ya que todos los colores politicos, el rojo, el azul, el amarillo o cualquiera de sus derivados, no son un camino, ¿donde esta la franja blanca?. La respuesta la conocen, y el proximo 30 de Octubre la decisión estará literalmente en sus manos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Mi voto es por el Dr. Blanco





Dos encuestas fueron publicadas en los muros del centro histórico de la ciudad en los últimos meses. En la primera, Maria del Socorro Bustamante figura como la ganadora. En la segunda, todavía sigue liderando el listado.No es lo único que tienen en común. Hay por lo menos dos cosas en las que también coinciden: primero, las firmas que las realizaron son relativamente desconocidas, y la segunda, en ninguna de las dos consideraron el voto en blanco como una opción. Detrás de los seis candidatos solo aparece la opción "No sabe/no responde". 

No se si dejaron de lado al voto en blanco a propósito. O si desconocían que en Colombia, como en cualquier otro país "democrático", el voto en blanco es la alternativa por la que optan los votantes que están en desacuerdo con las candidaturas en disputa y desean que las elecciones sean repetidas, con nuevos candidatos a bordo, por supuesto. En Cartagena rara vez ha sido una opción con probabilidades, salvo por unas elecciones atípicas en el 2005 donde un grupo de ciudadanos de sectores de la clase alta constituyeron un movimiento llamado "Cartagena 1815", y cuyo propósito oficial era la promoción del voto en blanco para evitar una eventual reelección de Nicolas Curi (aunque eso hubiese significado que el alcalde tuviera que ser elegido a dedo por el presidente de la época, Alvaro Uribe Velez). Antes y después del 2005 no ha existido una experiencia parecida y el voto en blanco se ha sido desde siempre la "cenicienta" de las elecciones locales. Es de común decir entre los cartageneros que decidirse por él es una perdida de tiempo ya que los votos que obtengan, al final le serán sumados al que halla ganado las justas electorales. Sospecho que este mito es estrategicamente difundido y reforzado por los politiqueros de profesión. 

Contrario a lo que muchos equivocadamente suponen, el voto en blanco es una opción política, digna de ser considerada. No es una opción con probabilidades, es cierto. En una ciudad donde "Jorge Isaccs", el de los billetes de 50.000 pesos, goza de un papel decisorio en los resultados electorales, es difícil que una alternativa política que es fruto de una consideración ideológica, o por lo menos de un análisis concienzudo de la realidad, pueda tener éxito. Pero así son las cosas. 

La ultima encuesta realizada en la ciudad, donde Campo Elias Terán va ganando sobradamente,y realizada en esta ocasión por una firma nacional de sobrado reconocimiento y que sí consideró el voto en blanco, reveló que por lo menos el 4 % de los votantes prefieren votar por la ultima opción mencionada. Este humilde servidor se suma a este grupo. He decidido votar por el "Dr. Blanco" (así como lo denomina un amigo) en las elecciones por la alcaldía de Cartagena por numerosas razones. En principio, porque no voto por movimientos políticos ambiguos, de dudosa procedencia, ni mucho menos por partidos de derecha. Tomen el listado de los partidos, movimientos o lista de ciudadanos que participan de las elecciones y verán que la absoluta mayoría pueden ser agrupados bajo cualquiera de las tres categorías.  La izquierda se abstuvo de lanzar un candidato, cosa que considero sensata; no se puede lanzar un candidato a las elecciones locales de una ciudad sobre la cual el partido públicamente no opina, no discute, ni se manifiesta. Estando las cosas así, según mi concepto, simplemente no quedan opciones. No confío en ninguno de los candidatos, y aunque algunos luzcan bastante honestos, no dan señales de aspirar a transformaciones radicales para una ciudad que realmente las necesita.  

Dudo mucho que el voto en blanco tenga probabilidades, y supongo que ademas del futuro alcalde o alcaldesa, la compra de votos y la abstinencia se alzarán con la victoria. Este es el destino inevitable de la ciudad. Quizás, después de un par de generaciones de cartageneros formados e instruidos en el arte de ser ciudadanos, pudiéramos soñar con un futuro distinto.

martes, 16 de agosto de 2011

Chambacú : un blog para la recuperación de la memoria histórica de los barrios populares de Cartagena



40 años han transcurrido desde aquel 16 de Agosto de 1971 cuando inició el desalojo definitivo de Chambacú. 25 familias salieron ese día con rumbo a “Las Lomas”, un barrio ubicado a unos 5 kilómetros del centro de la ciudad. En los meses que siguieron saldrían las más de mil familias restantes. Salieron para destinos distintos. Cinco barrios ubicados en diferentes zonas de Cartagena los acogieron. Tras una larga historia de más de 40 años de una vida compartida, allí moría Chambacú. Fueron más de cuatro décadas de una lucha permanente en contra de la pobreza, la exclusión y la discriminación en cualquiera de sus formas. Estos hombres y mujeres cerraron con la muerte de Chambacú un capitulo mas de sus vidas. Pero todavía el destino no les deparaba una suerte distinta. Desde el primer momento en que colocaron un pie en sus nuevos hogares iniciaron una nueva e ininterrumpida lucha en contra de los flagelos que debieron tolerar en las tierras anegadas de Chambacú. Con los enseres que llevaron consigo aquel 16 de Agosto, también se llevaron la mala fama del barrio y de sus habitantes. Como si se tratara de una plaga diseminada por las calles de la ciudad, fueron una vez más excluidos, segregados y condenados al olvido. Sin embargo, su memoria todavía perdura en los recuerdos de los chambaculeros que aun sobreviven al paso inevitable de los años. Sus hijos y nietos crecieron escuchando las historia de un barrio armado con basura, rodeado de aguas cenagosas, donde la gente no se moría de hambre en los tiempos de crisis porque siempre se podía esperar un plato de comida por parte del vecino. Este nuevo blog es un homenaje a la memoria de Chambacú y de sus hijos. Pero no solamente eso. Es también una apuesta por la recuperación de la memoria histórica de los barrios populares de Cartagena de Indias; una memoria negada y ausente de las páginas de la historia local. Este será un espacio abierto para quienes desean encontrar elementos, pistas y claves para reconstruir la historia urbana de Cartagena o simplemente para quienes deseen encontrar una ventana abierta a la ciudad desconocida que nació y creció por fuera del corralito de piedra, allí donde los héroes del día a día mueren sin la esperanza de ser inmortalizados en bustos, estatuas, letras y camellones.  

Ver: 

lunes, 25 de julio de 2011

X Seminario Internacional de Estudios del Caribe: Cartagena en el centro de los estudios caribeños


Hoy inicia el X Seminario Internacional de Estudios del Caribe, completando así casi dos décadas de esfuerzos ininterrumpidos por colocar a Cartagena en el centro de los estudios caribeños. Organizado por el grupo de investigación "Sociedad, cultura y politica en el Caribe" del Instituto Internacional de Estudios del Caribe de la Universidad de Cartagena, en cabeza de su director, el historiador cartagenero Alfonso Munera, se ha convertido en un evento sin par en el Caribe colombiano.

A lo largo de sus diez versiones, intelectuales, artistas, escritores y académicos de distintos rincones del mundo, se han dado cita para debatir sobre los avances y el estado actual de los estudios de la región a través de distintas disciplinas científicas. Lejos de ser un encuentro cerrado y sin intenciones de abordar las problemáticas comunes y permanentes de la sociedad, el seminario se ha convertido en una plataforma para la puesta en escena de distintos actores y movimientos sociales. Activistas afrodescendientes, feministas, defensores del derecho a la vivienda y colectivos LGBTI han sido protagonistas centrales de sus ultimas versiones. Este año, al igual que los anteriores, y con el respaldo de Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena, el seminario de estudios del Caribe tendrá una agenda alterna directamente en el corazón de las comunidades. Desde La Boquilla hasta El Pozón, lideres comunitarios, mujeres y estudiantes de bachillerato, tendrán la oportunidad de conversar cara a cara con destacados intelectuales nacionales y extranjeros. Con esto, una vez mas, el seminario internacional de estudios del Caribe se convierte en el soporte para la renovación social del pensamiento y para la construcción de una sociedad mas justa y equitativa.

miércoles, 6 de julio de 2011

Colombia: el segundo país mas feliz del mundo



Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay

Jose Saramago

Según el Happy Planet Index, en el 2006 Colombia fue el sexto país mas feliz del mundo. No me cabe en la cabeza. Simplemente no lo comprendo. ¿A quien se le pudo ocurrir semejante torpeza? No se en que pudieron basarse. Según se comenta, el Happy Planet Index se sustenta en la lectura de la expectativa de vida y de las posibilidades de llevar vidas largas y prosperas. No me extraña que el primer lugar lo hubiese ocupado Vanuatu, una pequeña república desparramada en un archipiélago con apenas 207.000 habitantes. Tampoco que Costa Rica ocupara el tercer lugar. Después de varias décadas de haber suprimido el ejercito, y de haber conquistado una estabilidad política relativa, no se esperaría una cosa distinta. ¿Pero Colombia? Un país que tiene mas de medio siglo de estar desangrándose en medio de un conflicto armado brutal e inhumano. No se como el segundo lugar en el ranking de los países mas felices del mundo puede coincidir con lo siguiente:

1. Colombia es el segundo país con el mayor numero de refugiados en el mundo. (Acnur, 2007)
2. Colombia ocupa el lugar numero catorce en el listado de los estados fallidos (Foreign Police, 2005)
3. Colombia es el noveno país con el mayor numero de secuestros efectuados (IKV Pax Chisti, 2008)
4. Colombia es el país con el mayor numero de sindicalistas asesinados (OIT, 2010)
5. Colombia es el décimo cuarto país mas violento del mundo (IGP, 2009)
6. Colombia es el país con el mayor numero de victimas de minas antipersonas (ONU, 2005)
7. Colombia es el primer productor de hoja de coca en el mundo (JIFE, 2008)
8. Colombia es el sexto país productor de drogas ilícitas en el mundo (Departamento de Estado de los Estados Unidos, 2008)

¿Como se puede ser feliz en medio de todo esto? No lo sé. La verdad, si me lo preguntan, diría que Colombia también se merece un buen lugar en el listado de los países con el mayor numero de hijueputas por kilómetro cuadrado.

lunes, 20 de junio de 2011

No soy humanista, soy humano


Tras ocho años de haber ingresado a una facultad de ciencias humanas puedo decir que sigo siendo el mismo iletrado y corriente de siempre. Sigo sin entender la poesía, y sin importar cuantas veces lo intente, jamas encuentro el sentido de lo quieren expresar. No me gusta la música clásica porque me resulta personalmente tediosa y porque mi gusto musical probablemente sea muy elemental. No me gusta Joaquín Sabina, ni Serrat, y Fito Paez me parece un bufón de pelos necios. Y en lo que a mi concierne, Charlie Garcia deberia estar confinado por largos años en una clínica de rehabilitación para superar lo que probablemente sea insuperable. No me gusta el vino. Después de la primera o segunda copa recuerdo porque rara vez lo bebo y porque me rehúso a convertirlo en sustituto de un trago de ron o una cerveza bien fría. El arte abstracto me parece abstracto, es decir, dada mi escasa formación artística, totalmente incomprensible. A resumidas cuentas, soy lo opuesto a lo que comúnmente definirían como un "humanista". Sin embargo, lo que hoy consideramos públicamente un "humanista" difiere de su significado original y cada vez se asemeja mas a lo que denominamos "socialité".

Un "socialité" es toda persona que tenga como propósito central de su vida participar de actividades sociales y de entretenimiento. Sin mayores méritos que su capacidad para relacionarse con el prójimo, dedican una buena proporción de su tiempo a potenciar sus habilidades sociales. Saben de todo un poco. Visten bien y se expresan adecuadamente, utilizando palabras sofisticadas que solo podrías encontrar en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española o en un tratado religioso de la España Medieval. Sus gustos son refinados y tienen un estilo de vida marcadamente distinto al resto de los mortales. Esa es la clave: tomar distancia de los iletrados, de los incultos, de los corrientes, de los que somos mayoría. Si ser "humanista" o "socialité" fuera una moda considerablemente extendida, no tendría mayor sentido convertirse en uno ¿verdad?

No es del todo necesario ser una persona adinerada para convertirse en un "humanista". Solo basta con aparentarlo. Eso te abriría las puertas al ambiente "humanista" local. Pero no te confundas. Todo en esta vida tiene un limite. Los clubes sociales de la élite no tienen "humanistas" advenedizos entre los suyos.

Es preciso no confundir a los "humanistas" con los "BoBos" (burgueses bohemios, sobre estos especímenes ya nos referimos anteriormente: http://tdeesperanza.blogspot.com/2010/04/entre-bobos-e-izquierdistas-decalogo.html). Aunque ambos hagan parte de la vida universitaria, rara vez coinciden en los mismos escenarios. De cierta forma, los "bobos" son "humanistas" en transición. Si no se logran graduar a tiempo, y si siguen insistiendo en que fumar marihuana es un acto revolucionario, es muy probable que se conviertan en uno. Los "humanistas" son mas fríos y calculadores. Inclusive, están mejor formados. Se han esmerado por aprender, aunque el promedio académico demuestre lo contrario. Lo que sucede es que les disgusta la educación formal masivamente impartida. Sin embargo, no renunciarían a la universidad ni a su ambiente. Por fuera de ella pasarían por locos.

Otra diferencia fundamental con los "BoBos" es que rara vez se comprometen con asuntos políticos porque consideran que la política (y de paso la vida real) es medio frívola. Ellos apelan a lo abstracto, a lo metafísico. Y aquí es donde se encuentra la diferencia mas notoria con los "BoBos": pueden vivir el resto de sus vidas abstraídos de la realidad. Mientras el "BoBo" tarde que temprano regresa al seno de la sociedad, el "humanista" se puede perder entre galerías de arte, recitales de poesía, música bohemia y botellas de vino. Y allí terminan; convertidos en intelectuales de biblioteca, en profesores de pasillo, comentando los avatares de la vida les vio pasar. Lejos del mundo real, lejos de los mortales. Por eso eran y siguen siendo tan sabias las palabras de Ovidio: "Hablar de democracia y callar al pueblo es una farsa. Hablar de humanismo y negar a los hombres es una mentira". No conozco al primer humanista prematuramente auto-proclamado. Serlo es un privilegio que se gana con los años, tras la convivencia permanente con las realidades mas básicas del ser humano: la risa, la tristeza, la muerte, los amigos, el desamor, la parranda, el transporte publico, la tienda de la esquina, los trancones, la mesa e´ frito. En definitiva, todas aquellas cosas que a uno lo mantienen con vida. Por eso, mientras algunos vivan obsesionados en convertirse rápidamente en "humanistas", yo prefiero decir ahora y siempre: "No soy humanista, soy HUMANO".

sábado, 21 de mayo de 2011

Transcaribe: ¿Solución o problema?




Hay cosas sobre el transporte publico que solo se aprenden tras largos años de estar utilizandolo constantemente. A pesar de todos los años que tengo haciendolo hay algunas cosas que solo aprendí hasta hace un par de semanas. Por ejemplo, que el sparring - el diligente asistente de cobro del bus - no esta subordinado al conductor. Está en capacidad de contrariarlo, de discutirle y de pasar por encima de su autoridad. He descubierto unas cuantas cosas mas. He tenido tiempo de sobra para hacerlo. Ultimamente los tiempos de desplazamiento han aumentado vertiginosamente. Ir desde la distante periferia de la ciudad hasta el centro puede tomar muchisimo mas tiempo de lo normal. Una hora y cuarto, quizas un poco mas o un poco menos. Todo es la consecuencia de las obras que se adelantan en la avenida principal, obras que hacen parte de la adecuación de las vias para la futura puesta en marcha del sistema de transporte masivo para Cartagena: Transcaribe.



Cuando el bus de atravieza la ciudad y nos acercamos al tramo comprendido entre el Mercado de Bazurto y el Pie de la Popa se diviza una estela de destrucción a un costado de la via. Es como si un terremoto hubiese devastado la zona. No son mas que las numerosas y costosas demoliciones que debieron realizarse para poder ensanchar la angosta avenida y asi adaptarla a los requerimientos basicos del Transcaribe. Las miradas de los pasajeros se pierden ocasionalmente en las ruinas. Sus rostros sudorosos y agobiados por el calor expresan cierta resignación. Parece como si estuvieran dispuestos a tolerarlo todo con tal de ver en funcionamiento el prometido sistema de transporte masivo. Se los han prometido tanto y tantas veces que quizas ya olvidaron las primeras dudas sobre el proyecto: los costos economicos, las consecuencias sociales o la pertinencia de la iniciativa.



Cuando decidieron construir un sistema de transporte masivo en la ciudad muchos celebraron la iniciativa. Presumieron que seria el fin del ineficiente y abusivo sistema tradicional. Otros, menos optimistas, cuestionaron la pertinencia y la funcionalidad de una estructura diseñada para urbes de cuatro millones de personas, en un pueblo grande de apenas de un millon de habitantes. Parece, y lo es en efecto, una cuestión de sentido común. Pero ya la suerte esta echada. No existe marcha atras. Bastará con el tiempo para saber si Transcaribe habrá sido la solución del problema de transporte publico de la ciudad o si se convertirá en un problema derivado de un nuevo desacierto urbano de una enorme lista de desaciertos cometidos a lo largo del siglo XX. En Bogotá, hasta hace poco, con sus siete millones de habitantes, se dieron cuenta que el sistema es economicamente insostenible y solo podrán equilibrarlo aumentando progresivamente el costo del transporte. ¿Que le espera al "Corralito de Piedra"? Solo el tiempo lo dirá.

jueves, 14 de abril de 2011

Marchando por la defensa de la universidad publica



Tras cumplir dos años de labores, el compromiso de "Territorios de Esperanza" sigue siendo el mismo: "desnaturalizar la exclusión". Mientras dicho proposito siga sin ser cumplido, la tarea continua. Y aún si tomara 100 años más, estariamos dispuestos a continuar la marcha.

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La juventud ya no pide. Exige que se le reconozca el derecho a exteriorizar ese pensamiento propio en los cuerpos universitarios por medio de sus representantes. Está cansada de sosportar a los tiranos.
Manifiesto de Cordoba (1918)


¿En serio creyeron que podían silenciar el justo reclamo de los estudiantes? ¿Que podían intimidarlos con la criminalización de su causa? Se equivocaron. Miles marcharon sobre las calles del país. Eran miles y miles de voces gritando al unísono. Ese día la universidad pública tenía sus dolientes; tenía quien la defendiera de las agresiones descaradas del gobierno.

Durante días bombardearon las noticias con incriminaciones que asociaban el movimiento estudiantil con la subversión. El flamante ex – comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena los tildó de “terroristas”. Para él, para los medios de comunicación, para el presidente Santos y para todos sus subalternos, los estudiantes tenían una respuesta: “No somos guerrilla, no somos paracos, somos estudiantes universitarios”. Las masas le propinaron una bofetada para quienes creyeran que los pasillos de las universidades eran una extensión de los campos de guerra. En Cartagena, ese día los estudiantes demostraron que no tenían más armas que la palabra precisa, la valentía para marchar a pesar de la infame campaña de los medios, y la capacidad sobrenatural para caminar sobre el pavimento ardiente de la mañana.

El comportamiento de los estudiantes fue decoroso. Prácticamente no hubo altercados; salvo por un perro apachurrado en la mitad de la avenida y que causó conmoción entre quienes pasaron inadvertidamente sobre el difunto.

La entrada al centro de la ciudad fue gloriosa. Un kilometro atrás los ánimos estaban decaídos. El sol del mediodía había derretido la efervescencia de los primeros pasos. Pero al llegar allí se desató la euforia adormecida. Seguían unidos, sin deserciones, marcharon como un solo cuerpo. Había espectadores por todos lados. En los edificios, los empleados de las oficinas saludaban el paso de la marcha. Nos sentíamos vencedores. Nos habíamos expresado sin límites y sin privaciones. Pero es de suponer que la lucha apenas comienza. Pero confío en que los estudiantes volverán a tomarse la ciudad, cuando el sistema pretenda apoderarse de lo que no les pertenece: la siempre digna y autónoma universidad pública.

domingo, 13 de marzo de 2011

Una pregunta compleja: ¿Quien es negro y quien no en Colombia?


Hace algunos años en una visita familiar una prima, que en aquel entonces tendría unos 7 años, dijo lo siguiente: "Soy afrocolombiana". Su comentario, que solo a mi me llamó poderosamente la atención, evidentemente contrastaba con su edad y con su escasa formación de básica primaria. Sin demora le pregunté el porqué de la afirmación. Ella me respondió:"por mi manilla", mientras me enseñaba una manilla de colores tropicales que guindaba de su muñeca. Apenas si pude contener la risa.

No todas las personas se atreverían a caracterizar su identidad racial con la misma seguridad con que lo hizo mi prima. De hecho, hasta la Constitución de 1991, que reconoció la condición pluricultural del estado colombiano, el tema de lo racial estaba públicamente vedado. Con la nueva constitución, los "negros", renombrados como "afrocolombianos", se organizaron en torno a su identidad étnica y comenzaron a reivindicar los derechos que sistemáticamente les habían sido vulnerados. De ese modo, comenzaron a surgir acciones afirmativas cuyo propósito era favorecer excepcionalmente a las comunidades humanas que históricamente habían estado en condiciones desventajosas con respecto al resto de la sociedad. Con los años, autodefinirse como "negro" dejo de representar la carga peyorativa de antes y de cierto modo comenzó a resultar provechoso. El problema de las acciones afirmativas inició cuando todos comenzaron a percatarse de cuan difícil era definir con certeza quien era "negro" o "afrodescendiente" y quien no. Tan solo hace un mes Cartagena experimentó un nuevo episodio de ese eterno dilema.

Martha Amor, una periodista de la ciudad, aplicó para una beca ofrecida por el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena y la Universidad Tecnológica de Bolívar. Los terminos de la convocatoria especifican con claridad que ella estaba dirigida preferiblemente a mujeres y personas afrocolombianas y que hubieran tenido una experiencia de trabajo con comunidades afrodescendientes. Confiada en su amplia trayectoria periodística, su perfil académico, su condición femenina, su origen caribeño y en la tonalidad ligeramente oscura de su piel, participó de la convocatoria. Sin embargo, y a pesar de haber alcanzado la recta final, perdió frente a otros dos contrincantes. Ella afirma que fue debido a su color de piel tímidamente oscuro y que evidentemente contrastaba con la piel negra de los vencedores. Según su concepto, ella fue discriminada y su condición de afrodescendiente desconocida.

El debate se hubiese quedado dentro de los muros del "Corralito de Piedra", de no haber sido por el periodista bogotano Daniel Samper Pizano quien lo trajo a colación en su columna del diario El Tiempo. Allí expresó su apoyo a Amor, mientras advertía sobre los peligros de revivir categorías raciales heredadas de la colonia. En cuestión de días salieron mas columnas de opinión y el tema se convirtió en un debate de carácter nacional. La psicologa y activista cartagenera Claudia Ayola, criticó la columna y cuestionó la calidad periodística del mismisimo Samper. Se encargo de desmentir algunas de sus imprecisiones y exageraciones, a las cuales ni siquiera Martha Amor se había referido, y concluyó afirmando que las razones por las cuales no había conseguido a la beca remitían a su acomodado nivel social, que contrastaba con la precaria condición economica de los dos jóvenes profesionales que ganaron la beca para cursar la Maestría en Desarrollo y Cultura de la Universidad Tecnológica de Bolívar. Otras columnas, mucho mas conciliadoras, defendían la importancia de las acciones afirmativas y respaldaban con prudencia la determinación final de quienes abrieron la convocatoria. Pero fue Carlos Diaz Acevedo, un lingüista y activista social cartagenero, quien retomó explicita y enfáticamente el complejo tema de la identidad racial en su columna semanal del diario local El Universal:

Las personas debieran pegarse una bronceadita en cualquiera de las playas de Cartagena o de sus alrededores antes de tomarse la foto a poner en la hoja de vida que se tiene que entregar, o tratar digitalmente la fotografia para poner mas negra la piel de lo que es y no dar papaya porque "papaya ponida, papaya partida", porque la beca esta dirigida especialmente a la gente afro y en esta ciudad a diferencia de otras ciudades no es facil saber quien lo es mas allá del color de piel, porque hoy en dia, contrario a otros dias oscuros, ser negro tiene algunos beneficios.

La identidad racial es un tema sumamente complejo. Para el caso de América Latina y el Caribe al asunto incrementa su complejidad. Basta con hacer una comparación. En Estados Unidos el criterio de identificación racial, es decir, los parámetros que permiten identificar a una persona como negra o blanca, es el factor genético. Sin importar el color de piel, se es negro en la medida en que se tenga por lo menos un ancestro afrodescendiente. Así sea uno. En Estados Unidos se le conoce como "el principio de la gota de sangre". Por tal motivo, allí se es negro o no se es. No hay matices. No existe el "moreno", ni el "café con leche", ni el "trigueñito". Solo existen dos extremos separados entre si: blanco y negro. En América Latina la cosa es distinta. Lo que define la condición racial de una persona es su apariencia fenotipica : el color de la piel, el cabello y/o, los rasgos faciales. Esta forma menos precisa permitió que existieran muchos matices raciales, que algunos intelectuales han calculado en decenas.

Para Cartagena la identidad racial de torna muchisimo mas compleja. Segun Joel Streicker, un antropologo norteamericano que estuvo en la ciudad a finales de los años 80, al lado del fenotipo, un aspecto que juega un papel en la determinación de la identidad racial es el comportamiento. "Negro", en su sentido mas peyorativo, es quien asuma un cuerpo de actitudes y costumbres censuradas socialmente. Desde la forma de vestir hasta la forma de bailar. Quien logre apartarse de esos parámetros de comportamiento, recibirá los beneficios de ser llamado "moreno", una categoría racial menos desfavorable para las personas de color.

Entonces viene la pregunta ¿Quien es negro o afrodescendiente y quien no en Colombia? ¿Será afrodescendiente el cartagenero amante de la salsa brava, la champeta o de cualquier otro genero musical caribeño? ¿Será afrodescendiente el palenquero que aún conserva su propia e irrepetible lengua de claros orígenes africanos? ¿Será afrodescendiente el mestizo que, como en el caso de Martha Amor, es plenamente consciente de sus ancestros afrodescendientes y no tiene reparos en reconocerlos? ¿Será afrodescendiente el "culimocho" del Pacifico Nariñense, quien a pesar de su piel clara defiende sus derechos territoriales y su identidad cultura afrocolombiana? ¿O será que para ser afrodescendiente se necesita del visto bueno de cualquier organización de afrodescendientes (tal como lo exigen algunas convocatorias de programas de becas), cuando muchas de ellas "nacen, se reproducen y mueren" solo en tiempos electorales? Mientras seamos incapaces de responder cualquiera de estas preguntas creo que deberíamos reflexionar sobre el futuro de las acciones afirmativas.

Columna de la periodista Martha Amor:

Columna de Daniel Samper Pizano:
http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/danielsamperpizano/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-8853123.htm

Columna de Claudia Ayola:
http://www.semana.com/noticias-opinion/negro.../151899.aspx

Columna de Patricia Martinez, Rectora de la Universidad Tecnológica de Bolívar:

Columna de Cesar Rodriguez Garavito:

Columna de Carlos Diaz:
http://www.eluniversal.com.co/columna/salto-atras

Imagen: ¨Una mulata cartagenera¨ de Enrique Grau

lunes, 14 de febrero de 2011

África: entre la revolución y la intolerancia


El fervor y la persistencia de las masas populares finalmente rindieron sus frutos. Las viejas dictaduras de Zine El Abidine Ben Ali en Tunez y la de Hosni Mubarak en Egipto se derrumbaron una detrás de la otra. Ambas debieron ceder a multitudinarias manifestaciones de ciudadanos hastiados de sus regímenes corruptos y autoritarios, "coincidencialmente" respaldados por Occidente. El "efecto dominó" se ha extendido al resto del Norte de África y ya se han registrado protestas en Argelia y Marruecos, propagándose inclusive a Yemen y Jordania en el Cercano Oriente. Analistas no han dudado en comparar estos eventos con el derrumbe de las dictaduras "comunistas" de Europa Oriental en 1989. Aún sin que no se quisiera entrar en comparaciones polémicas y anacrónicas, no cabe duda de que estos eventos habrán de generar un cambio en el mapa político del norte del continente africano.

No obstante, el panorama no es tan alentador como parece. O por lo menos requiere ser apreciado con discreción. Detrás de las revueltas populares en Egipto se hallaban las fuerzas de la Hermandad Musulmana, la principal fuerza de oposición en el país y de abierta orientación islámica. Estados Unidos e Israel han expresado reiteradamente su temor de que esto represente un giro favorable hacia Al - Qaeda y hacia otras fuerzas islamistas radicales. Sin embargo, la organización ha dejado claro en comunicaciones recientes que no tiene mayores intenciones de trastornar las relaciones internacionales de Egipto, ni mucho menos de respaldar acciones violentas en contra de Occidente. Pero, el problema real radica en lo que sucederá dentro de las fronteras nacionales y en los potenciales efectos que un eventual ascenso al poder de una organización teocratica pueda tener sobre las libertades civiles, cosa que ademas ha sido ignorada y desatendida por la comunidad internacional. En pocas palabras, se teme a que se repita la "paradoja iraní", en la cual una enorme revolución de masas derivó en un estado totalitarista, ultra - conservador y profundamente intolerante.

Desafortunadamente, ni Egipto, ni la mayor parte de los países africanos constituyen buenos ejemplos de estados tolerantes y/o respetuosos con los derechos humanos. El trato a las minorías sexuales así lo demuestra. Con la única excepción de Sudáfrica, no existe un solo país africano que conciba leyes en contra de la discriminación hacia la población LGBTI. Por el contrario, la mayoría de ellos tienen legislaciones que castigan con severidad las relaciones entre personas del mismo sexo con sanciones que van desde varios años en la cárcel hasta la pena de muerte.

En Egipto, aunque no exista ley alguna que lo prohíba, las practicas homosexuales son reprimidas y calificadas como un "desprecio al Islam". Paradojicamente, la primera pareja homosexual de la cual se tiene conocimiento es la de Nianjinum y Jnumhotep, una pareja de hombres egipcios que vivieron hacia el 2400 a.c y que aparecen representados en una imagen (ver arriba) en la que tocan mutuamente sus narices, siendo este el gesto mas intimo representado en el arte egipcio. Y es que las practicas homosexuales han sido un elemento común y socialmente aceptado en varios pueblos africanos a lo largo de la historia. E.E Evans Pritchard, un antropologo británico que vivió entre los Azande, un pueblo del norte del Congo, afirmo que los guerreros varones solían tener por amantes a jóvenes entre los 12 y los 20 años, con los cuales convivían regularmente. Los antropologos estadounidenses Stephen Murray y Will Roscoe documentaron en Lesotho la existencia de relaciones amorosas formales y socialmente aceptadas entre mujeres. En Senegal, hasta años recientes, la prostitución de hombres homosexuales estaba socialmente permitida y la homosexualidad por si sola era una practica bastante común entre los Wolof, la etnia mayoritaria del país. Una encuesta realizada en 1971 reveló que por lo menos el 17,6% de los hombres habían tenido experiencias homosexuales. No obstante, con el avance del islamismo se revivió una olvidada ley de 1965 que prohibía las relaciones entre personas del mismo sexo. Esto es precisamente lo que preocupa en el caso de Egipto. Finalmente, las organizaciones seculares, los movimientos estudiantiles, los sindicatos y los partidos de izquierda terminaron eclipsados por la Hermandad Musulmana. No obstante, la lucha por la democracia apenas empieza y solo basta esperar que las fuerzas sociales retoman las riendas de una revolución que originalmente les pertenece.

domingo, 30 de enero de 2011

Judith Pinedo en la cuenta regresiva


Las voces alternativas en http://www.ovoces.blogspot.com continúan con el articulo: "La "flexibilización" o explotación laboral bajo su nuevo rostro: las cooperativas de trabajo asociado", de la autoria de Ramiro Santana.
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El primer desacierto de Judith Pinedo fue haberse convencido que existían dos "Cartagenas". Su lema "Por una sola Cartagena" así lo demuestra. Libardo Sarmiento, un filosofo bogotano, considera acertadamente que el "dualismo urbano", la teoría que argumenta que las ciudades se dividen en dos sociedades completamente separadas, una pobre y una rica, no ha sido mas que un mito. En efecto, ha sido una invención por parte de la sociología funcionalista que ha servido para restarle toda responsabilidad al Estado por la existencia de la pobreza urbana. Por el contrario, la sociología de orientación marxista ha demostrado hasta la saciedad que aquellas realidades opuestas en la ciudad son parte integral de una sola sociedad desigual, inequitativa e injusta, donde la riqueza se sustenta en la existencia de la pobreza. Y el Estado es el responsable inmediato.

Ya lo hemos dicho y lo volvemos a reiterar: Cartagena es una ciudad segregacionista donde se anteponen los privilegios de las élites, en desmedro de los derechos de las mayorías urbanas. Cada peso invertido en las áreas centrales de la ciudad, es un peso que deja de ser invertido en los barrios populares. Es notorio el avance de los proyectos urbanísticos concentrados en el Centro Histórico (recuperación del espacio publico, renovación urbana dentro del centro amurallado) y el progreso mas lento de los proyectos que se extienden a lo largo de las periferias urbanas. Muchos de los planes proyectados por el Plan de Desarrollo 2008-2010, pensados para beneficio de los sectores populares, siguen esperando en el tintero. La lista es larga y considerable: la culminación de la Vía Perimetral, el Plan de Manejo Integral del Cerro de la Popa, Transcaribe (a pesar de su rápido avance, difícilmente estará en funcionamiento para finales del 2011), etc. Pero uno de los puntos mas sensibles, y quizás el que mas preocupa a la mayor parte de los cartageneros, es el tema de la inseguridad. A pesar de las reiteradas celebraciones por parte de la administración distrital por el "importante" descenso en el indice de homicidio, este alcanzó la tasa de 25 homicidios por cada 100.000 habitantes. Hace tres años, al inicio del mandato de Judith Pinedo, apenas alcanzaba el 19.3. Y a pesar de que el Plan de Desarrollo proyectaba reducirlo a 10 homicidios por cada 100.000 habitantes, el antecedente de los años anteriores hace presumir su fracaso.

Ya inició la cuenta regresiva para Judith Pinedo. El 2011 será su ultimo año; el año de prueba. Está en sus manos deshacer el modelo segregacionista cartagenero y entregar una ciudad distinta de la malograda Cartagena que recibió en el 2008.

Buen viento y buena mar...