miércoles, 5 de junio de 2013

La izquierda y sus deudas con Cartagena: razones para el voto en blanco.




El debate que los candidatos a la Alcaldía de Cartagena sostuvieron frente a los micrófonos de "Hora 20" confirmó lo evidente: Wilson Borja es un candidato distinto a los demás. Goza de una larga e intachable carrera política, se ha lanzado por un partido para el cual ha militado desde su fundación (y no por un movimiento que recién le ha concedido el aval), y no se le señala por tener alianzas o acercamientos con sectores políticos o gremiales cuestionables. Su diagnostico de la ciudad es mucho mas critico que el de cualquiera de sus contrincantes, y no dudó en responsabilizar al empresariado local, evidentemente representado en dos de los otros candidatos, de muchas de las problemáticas fiscales que asfixian a Cartagena. Y sus criticas también se extendieron hacia la forma en como se hace política en la ciudad (la presencia de "puyaojos" y/o "politiqueros de barrio" coaccionados con dinero). 

En lo que Wilson Borja parecía no diferenciarse de los demás era en la viabilidad y potencial efectividad de sus propuestas concretas para Cartagena. Al igual que los demás candidatos, él proponía reformas razonables, que llevadas a cabo, mejorarían sustancialmente el entorno urbano. Al escucharles recordaba las palabras de un amigo que solía decirme: "Todos los candidatos a cargos públicos tienen siempre propuestas maravillosas, que si las implementaran, harían del país algo mejor. Por eso, a la hora de elegir entre ellos, el problema no son las propuestas en si, si no que tan reales son sus intenciones de llevarlas a cabo." Si me atuviera a estas palabras, votaría a ciegas por Wilson Borja. Sin embargo, optaré una vez mas por el voto en blanco. Lo haré por una sola razón: como era de esperarse, sus propuestas no representan un proyecto coherente de ciudad. No responden a un ejercicio riguroso, largo y reposado de estudio de Cartagena y sus múltiples problemáticas, las cuales no están solamente asociadas al contexto actual, con el cual Borja parece estar familiarizado, sino a causas estructurales que sus propuestas no tocan. 

La responsabilidad de lo anterior no recae necesariamente sobre él, ni mucho menos sobre su "cartagenidad", la cual para mucho esta en duda (en su agenda política previa, Cartagena escasamente había tenido lugar. Su actividad publica era mas de carácter nacional, y fuertemente concentrada en Bogotá, ciudad a la que le sirvió como Representante a la Cámara). La responsabilidad recae sobre las fuerzas locales de su partido, el Polo Democrático Alternativo (PDA), quien ha fallado en "pensar" la ciudad, en debatirla, en estudiarla, en analizarla minuciosamente, y en formular proyectos de ciudad, en base a sus discusiones, y a los idearios de su partido y de su propuesta política. Durante años discutieron la posibilidad de crear ese escenario, una "mesa de ciudad", donde militantes, simpatizantes y organizaciones de base se sentaran a conversar sobre las problemáticas que aquejaban a la ciudad. La iniciativa no prosperó en su momento. Quizás por tal motivo, desde su fundación, las aspiraciones políticas del PDA han sido poco exitosas en Cartagena, al menos en lo concerniente a la Alcaldía. Cuando no se han abstenido de lanzar candidatos propios, han lanzado candidaturas improvisadas que terminaron bastante mal (por ejemplo, la renuncia de su candidato para las las elecciones del año 2007, y su decisión unilateral e inconsulta de respaldar a  Judith Pinedo, la final vencedora). 

De fondo existen dos problemas graves en lo concerniente al actuar del PDA en Cartagena: uno, sus aspiraciones políticas en la ciudad no responden a debates y estudios extensos sobre la misma (en materia económica, urbana, cultural, etc), y dos, su visibilidad se reduce a sus pequeños espacios de acción, pero no llega al cartagenero de a pie, al ciudadano del común no afiliado ni a sindicatos, ni a organizaciones estudiantiles. Es probable que para ellos, el PDA solo exista en el contexto de las elecciones. 

La izquierda organizada tiene una deuda inaplazable con Cartagena. Como parte de la sociedad civil debe comenzar a "pensar" la ciudad, y tiene que asumir ese compromiso de cara a la ciudadanía. Aunque el voto en blanco no tendrá un destino mas favorable que el que le espera a la candidatura de Wilson Borja, este puede servir como un llamado de atención para una fuerza social y política que tiene mucho para brindarle a Cartagena, al menos mucho mas de lo que le ha brindado hasta el momento.