jueves, 16 de julio de 2015

¿Nuestras calles para quien? A propósito de la peatonalización del Centro Histórico



Se debatió en estos días la posibilidad de peatonalizar las calles del Centro Histórico. Expertos en movilidad señalaban las ventajas de diseñar una red de andenes cómodos y seguros para que los ciudadanos circulen por la ciudad sin contratiempos y con prelación sobre los vehículos motorizados. Numerosos sectores han respaldado ya la iniciativa destacando los beneficios que esto también pudiera traer para la conservación y restauración del patrimonio arquitectónico colonial y republicano. Adelfo Doria, gerente de Espacio Público y de Movilidad del distrito, señaló que tal medida ya estaba contemplada en el Plan Especial de Manejo y Protección, el documento rector de planificación urbana para el Centro Histórico, y el cual había establecido una peatonalización parcial y progresiva del mismo. Tanto expertos como dirigentes locales creen que la iniciativa podría a hacer del Corralito de Piedra un espacio de convivencia y de socialización. 

Sobra decir que las circunstancias para que el Centro Histórico sirva como un espacio de convivencia y de socialización se han visto seriamente limitadas en los últimos años por la expansión desmedida de un comercio de orientación turística, cuyos precios son inaccesibles para el cartagenero promedio, y parte del cual se ha apoderado convenientemente del espacio público (la Plaza de Santo Domingo, y de San Diego, este último en disputa, y el Parque Fernandez de Madrid son algunos ejemplos). Si ya de antemano, los cartageneros han visto limitado su acceso y uso del Centro Histórico, ¿para quien se esta pensando la peatonalización del mismo?¿Será esta otra medida dirigida a facilitarle al turista el goce del Corralito de Piedra sin que los perjuicios de la ciudad moderna le afecten?¿Quienes se verían perjudicados con semejante medida? 

Adelfo Doria apuntó a que cualquier decisión que se tomé contemplará un dialogo abierto con los comerciantes del sector. ¿Pero que hay de los residentes del Centro Histórico?¿Como se verían afectadas sus vidas el día en que se les prive del derecho esencial de desplazarse en la ciudad de la forma en como lo crean conveniente? No serían los primeros cartageneros en enderezar las calles de tanto caminarlas, del mismo modo en que lo hacen muchos otros a los cuales no han llegado los beneficios de la "Revolución del Concreto" que ha emprendido el alcalde Dionisio Vélez. No obstante, sus voces merecen ser escuchadas. La peatonalización es valida, siempre y cuando se haga de manera parcial, consensuada, y controlada, para así prevenir sus efectos nocivos. La peatonalización limita la habitabilidad de los espacios urbanos, les resta un poco de su dinámica de ciudad, y en casos mas severos, favorece la gentrificación. Una peatonalización des-regularizada podría desalentar a los residentes actuales del Centro Histórico a permanecer allí, resistiendo el avance del voraz mercado inmobiliario. 

En todo caso, si existe una voluntad real por parte de las directivas del espacio público para crear espacios de convivencia y de socialización en la ciudad, bien valdría la pena alzar la mirada mas allá del Centro, allá a donde no acuden los turistas, pero donde habitan las grandes mayorías de los cartageneros. ¿Que hay de los numerosos parques desatendidos a lo largo y ancho de la ciudad?¿O de los andenes inacabados al pie de las principales vías?¿Donde están las ciclorutas para que la ciudad se movilice de manera mas sana y ágil? Son estas las preguntas que hay que responder si en realidad lo que se tiene en mente es en hacer de Cartagena una ciudad mas amable. 

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