domingo, 5 de agosto de 2012

La violencia en el corazón de la ciudad



El espiral de la violencia en Cartagena es incontenible. Años atrás pocos hubiesen imaginado un enfrentamiento de pandillas en las calles del Centro histórico. Pero anoche, dos pandillas enemigas de los "extramuros" de la ciudad se enfrentaron en el barrio Getsemaní, con la muralla colonial a un costado del sitio de la contienda. En medio de la refriega, a un joven de 18 años le fue cercenada la mano, la cual quedó tirada en el pavimento. 

A pocas cuadras del sitio de los hechos, turistas y locales debían estar celebrando en los prestigiosos bares caribeños apostados en la Media Luna y en la Avenida del Centenario. Al otro lado del Puente Román, los privilegiados habitantes del barrio Manga debían estar descansando, confiados de la seguridad de su isla rodeada de mangles y agua. La violencia se desborda, se derrama sobre la "ciudad fingida", sobre la urbe protegida por los muros coloniales y por la segregación espacial moderna. Ya no pueden impedir que los problemas urbanos que nos afectan a los menos favorecidos, se apodere de la ciudad privilegiada. Ya no basta con aislarnos.

Irán por ustedes a los lujosos edificios en Bocagrande y los atacarán en las viejas casonas de La Catedral y Santo Domingo. Si no corrigen con inteligencia la inequidad generadora de la violencia, la próxima contienda de pandillas será en la Plaza de la Aduana. 

2 comentarios:

  1. Es un sito ideal para una batalla si lo piensas bien. Me aterroriza pero no me sorprende lo que sucede en los barrios de esta ciudad. La Administración tiene una posición tan pasiva, que ya empieza a heder a impunidad y complacencia. Claro que si se meten con el paraíso ya la cosa cambia. Lo interesante será ver con que bestialidad saldrán para contrarrestar este problema desbordante

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  2. Si, como siempre, cuando la violencia les toca sus posesiones mas preciadas, reaccionan y comienzan a actuar, pero siempre con medidas tendientes a acorazar dichas posesiones, mientras las causas originales de la violencia siguen fortaleciendose en las periferias y los centros del conflicto.

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