martes, 3 de julio de 2012

El machismo: una enfermedad que espera por cura




A la memoria de Angélica Gutiérrez Marín y Rosa Elvira Cely 

No me centraré en describir los detalles de la muerte de Angélica Gutiérrez Marín. Asumo que todos los conocen bastante bien. Yo en particular, he intentado reconstruir en mi mente, al igual que muchos de ustedes, los hechos que acabaron su vida. Pero lo ocurrido es inimaginable, y cuando son revelados mas de detalles de los acontecimientos, cada vez mas vamos tomando conciencia de la dimensión del crimen. Quizás, por no comprender dicha dimensión, abrigué en todo momento la ingenua esperanza de que Angélica saliera con vida de todo esto. Infortunadamente, las heridas propinadas con cobardía pudieron mas que sus ansias de vivir.

Como a muchos de ustedes todo esto me ha causado estupor. Siento ira, tristeza y desazón al ver cuán bajo hemos caído como cuerpo social. En tan solo seis meses, en Cartagena se han registrado cinco casos de autentico feminicidio, donde hombres cegados por los celos y el silencioso rencor hacia las mujeres, les arrebatan brutalmente sus vidas. Por si fuera poco, no faltan los hombres que no desaprovechan la oportunidad para justificar los crímenes, aludiendo a la inmoralidad de las mujeres asesinadas y su co-responsabilidad en sus propias muertes. Detrás de cualquier hombre que sea capaz de justificar un crimen tan atroz, existe un asesino oculto que puede surgir ante la mas mínima excusa. Me temo, que dentro de muchos hombres cartageneros existe un homicida silencioso, escondido en los más recóndito del sub-consiente, esperando para salir y concretar un asesinato.

En días como estos siento vergüenza de ser hombre (condición de la que jamas me he sentido precisamente orgulloso). Siento vergüenza por los actos cometidos por mis similares, y siento vergüenza por su machismo enfermizo y recurrente. Como hombre debo escuchar los comentarios, que tan solo entre hombres se comentan, y debo admitir que las cosas que se dicen son irrepetibles, y que por respeto a las compañeras que leen estas paginas me abstengo de reproducirlos. 

Esta sociedad esta enferma, y todos estos hechos precisan ser analizados a la luz de esta realidad. Esto debe servir para que tomemos consciencia del rumbo equivocado por el que hemos venido marchando. De aquí en adelante, debemos comenzar a educar a nuestros hijos, hermanos, primos, sobrinos y nietos en el respeto a la mujer, en la igualdad y la tolerancia, para poder exterminar definitivamente el machismo, por lo menos para las generaciones futuras. Tenemos que extirpar ese tumor maligno de la mente de los hombres del mañana. Y por lo pronto, que Dios libre a nuestras mujeres de los hombres del presente. 

2 comentarios:

  1. leo esta columna y no he terminado de hacerlo cuando todo mi cuerpo se inunda de temor, aunque sin perder las esperanzas de encontrar una respuesta concreta sobre lo que hay de tras de los hombres que han asesinado mujeres. No juzgo la condición de los hombres, pero me llena de temor el estar cerca de uno de ellos y no saber que hay de tras de una cara bonita, de un ser detallista o de un romanticismo perfecto para la idea de hombre con la que nosotras las mujeres siempre vivimos, pues tu, aun en condición de hombre, muy claro lo dejas al mencionar que dentro de muchos hombre y, yo personalmente creo que no es solo en los cartageneros, hay un homicida silencioso. EL problema radica en que nadie sabe cuando y como explotara este, buscando quien sabe que clase de satisfacción, en la que termina por destruir con la vida de un ser tan grande y maravilloso como lo somos nosotras las mujeres. Ahora bien pensemos en una solución a esto. Yo en ese mundo imaginativo que tenemos todas las personas co-creo un mañana en la que, primero: las mujeres rechacemos a los hombre por temor. Segundo: nos aferremos al miedo de dejar a nuestras parejas que no nos satisfacen emocionalmente, o cualquier otra razón. y por ultimo: la idea de acudir a "seguridad" al momento de pretender terminar una relación. condiciones que someterían a la humanidad y sobre todo a las mujeres a un infierno total. Se que esto parecería una locura, pero la muerte de tantas mujeres nos llevara a condiciones extremadamente radicales.

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    1. Es verdaderamente triste todas estas cosas que han acontecido, y concuerdo contigo es que situaciones de este tipo son capaces de llevarnos a todos a tomar acciones radicales. No creo que exista una solución única a este problema, pero indudablemente la educación es un buen recurso para ir modelando la percepción social que se tiene de la mujer, y del mismo modo, para ir redefiniendo la masculinidad, que según mi concepto, es el origen del problema.

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