domingo, 8 de julio de 2012

Angélica y Alejandra (Azcarate): dos caras de la violencia de genero



El 29 de Junio del 2012, la Revista Aló publicaba una desafortunada columna de la actriz Alejandra Azcarate, en la cual se burlaba de las mujeres con sobre peso. Ese mismo día, moría en una clínica de Cartagena, Angélica Gutiérrez Marín, producto de las heridas propinadas por su ex-novio un día antes. Ambos eventos, sin importar la distancia física que les separaba, convergieron en una sola realidad: la violencia de genero. Angélica, era una victima mas de los actos feminicidas que se apoderaron de Cartagena en el 2012, y Alejandra reforzaba en las 540 palabras de su columna, la violencia simbólica que estuvo detrás de los machetazos y de las quemaduras que le arrancaron la vida a Angélica. 

El brillante sociólogo francés Loic Wacquant define la violencia simbólica, como aquellos actos abstractos o inmateriales que alimentan la exclusión de una población determinada y que los inferioriza frente a su entorno social. Alejandra organizó cada uno de los caracteres de su columna, para humillar e inferiorizar a las mujeres con sobre peso. En los minutos que le debió haber tomado redactar su columna, Alejandra se convirtió en la vocera del canon de belleza mas excluyente que pudiera haber existido en la historia de la humanidad. 

Pero como bien es sabido, detrás de cualquiera que ejerza la violencia, aún en su carácter simbólico, siempre existe un trasfondo psicológico que la inspira. La misma Alejandra en su años mozos, había sido una mujer voluminosa, y solo con la inexorable entrada de los años, su cuerpo fue adquiriendo la figura "peculiar" de la goza actualmente. Tras cada palabra de su texto, quizás ponía en evidencia en reflejo de los complejos pasados.

Y ahora, en un giro inesperado, en las ultimas horas se reveló que la columna había sido un probable plagio de una publicaba en habla inglesa años atrás (http://www.regretfulmorning.com/2011/01/why-you-should-date-a-fat-girl/). Varían las palabras, el titulo y el idioma, pero el argumento central es básicamente el mismo.  Alejandra, desde luego, no se tomó la molestia de citar el texto original, y tomó para sí los créditos de una alegoría a la violencia de genero.

1 comentario:

  1. Muy buen análisis. La violencia simbólica, de tanto utilizarse, se vuelve invisible. Comparto el siguiente texto que escribí que también tiene que ver con el tema.

    RISA QUE MATA

    Un saludo

    Carlos Eduardo

    ResponderEliminar